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Ann Romney, la esposa del virtual candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, se convirtió ayer en centro de una tormenta política luego que una estratega demócrata la descalificó por ser ama de casa.
El ataque, que dio a la campaña de Romney munición política para contraatacar a los comentaristas liberales, provocó no sólo la intervención de la primera dama Michelle Obama sino del propio presidente Barack Obama.
Hillary Rosen, una estratega demócrata, generó la controversia cuando afirmó a la cadena CNN que Ann Romney no tenía autoridad para hablar de los problemas económicos de las mujeres, debido a que “no ha trabajado ni un día de su vida”.
Ann Romney, de 62 años e hija de una acaudalada familia mormona de Utah, salió al paso del ataque defendiendo a las amas de casa y confrontando las críticas de Rosen en la cadena televisiva de la competencia, Fox News.
“Ella (Hillary Rosen) debía haber venido a mi casa cuando esos cinco niños estaban causando tantos problemas. No fue nada fácil”, declaró la esposa del político republicano.
“Mi opción de carrera fue ser una madre y creo que todos nosotros debemos saber que necesitamos respetar las opciones que hacemos las mujeres”, remató.
En su cuenta de Twitter, la primera dama Michelle Obama se solidarizó con Ann Romney.
“Cada una de las madres trabaja duro y todas las mujeres merecen ser respetadas”, dijo la primera dama, que antes de contraer nupcias trabajaba como una exitosa abogada corporativa.
El incidente fue capitalizado de inmediato por la campaña de Romney para tratar de atraer el crucial voto femenino, sector en el que el presidente Barack Obama tiene 19 puntos porcentuales de ventaja, de acuerdo con un sondeo de The Washington Post-ABC.
Analistas políticos sugirieron la conveniencia de que Romney elija a su esposa como aspirante a la vicepresidencia, una posibilidad sin precedentes.
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