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Analizando a detalle la demanda de los “antitaurinos” (los que están en contra del toro) de prohibir las Corridas de Toros en el Distrito Federal, me veo obligado a concluir que son una organización con fines últimos en contra de la Ley. No hay que ser experto en la materia para concluir que los resultados directos de su demanda son, entre otros:
• Desaparecer de este país una especie animal conocida como Toro de Lidia y, con ésta, poner en peligro a muchas otras que sobreviven gracias a las ganaderías dedicadas al toro bravo.
• Desaparecer deliberadamente una industria generadora de un importante número de empleos directos e indirectos.
• Limitar los derechos y libertades de un importante sector de la población que nos autonombramos: “Taurinos” (los que estamos a favor del toro).
Como una de sus estrategias, los “antitaurinos” han engañado con su discurso a múltiples organizaciones y personas a favor de los animales y del medio ambiente. Los han infiltrado y, sorprendentemente, los han convencido de que la mejor forma de “proteger” al toro de lidia es con acciones que aniquilarían la especie.
Aún peor, están infiltrados en la asamblea del Distrito Federal. Es inconcebible que existan legisladores que apoyen iniciativas con estos fines destructivos. ¿Cómo es posible que los legisladores pugnen por perjudicar el medio ambiente, destruir industrias y empleos y pisotear los derechos de quienes les dimos el poder de legislar por nosotros?
Tan grave es este asunto, que es necesario que el Gobierno Federal e Instituciones No Gubernamentales intervengan de manera urgente. Por ejemplo, la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación tienen la obligación de proteger estas especies y los ecosistemas de las ganaderías; la Secretaría de Economía y la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, la obligación de proteger la industria y las fuentes de empleo; la Comisión de los Derechos Humanos necesita denunciar la forma en que se pretenden pisotear las libertades de los “Taurinos” y por el Distrito Federal me pregunto: ¿Cuál es la posición de la Secretaría de Cultura?
Espero que este breve análisis de la realidad de los “antitaurinos” que es “al revés volteado” de lo que dicen defender, deje claro en los lectores lo delicado de este tema y podamos seguir la fiesta en paz, la Fiesta Brava.
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