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Luis Quintana Robles, especialista del Departamento de Sismología del Instituto de Geofísica de la UNAM, señaló que en las últimas semanas se ha incrementado la frecuencia y la intensidad de los sismos.
Señaló que durante la última semana, se registraron alrededor de 160 sismos. No obstante, precisó, lo anterior no representa una alarma para la población, sino "simplemente considerar que el 20 de marzo, ocurrió un sismo de 7.4, es decir, un sismo que no es de magnitud moderada y es lógico que produzca una gran cantidad de réplicas".
En entrevista en Grupo Fórmula, detalló que cuando un sismo de esta magnitud libera su energía, en consecuencia debilita las zonas aledañas, por lo que todos los sismos posteriores al principal, son resultado de todas las rupturas de las fallas.
Resulta "lógico que las zonas colindan con el sismo sufran este debilitamiento y se rompan posterior al sismo principal".
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