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Los principales sindicatos obreros de España salieron ayer a las calles de 80 ciudades para protesta contra la reforma laboral, que elimina y limita los derechos de los trabajadores, y, sobre todo, contra el recorte del gasto en educación y salud. Ello propició que el Partido Popular acusara al Socialista Obrero Español de provocar la alarma social.
El movimiento obrero le advirtió al gobierno que encabeza Mariano Rajoy (quien prometió la semana pasada que cada viernes habrá más reformas con cada protesta) que las movilizaciones continuarán hasta que rectifique y dé marcha atrás a su política de recortes y alza de impuestos.
El festejo del 1 de mayo sirvió también para que los principales dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se reconciliara con los trabajadores y marchara a su lado. El único que faltó a la cita fue Alfredo Pérez Rubalcaba.
El portavoz adjunto del PP en el Congreso, Rafael Hernando, lamentó que el PSOE pretenda “azuzar el miedo en la sociedad española”.
“Superen sus miedos. En vez de poner zancadillas y acosar al gobierno con algaradas, que se dediquen a colaborar en la gobernabilidad de un país que necesita la acción de todos para generar confianza, empleo y crecimiento”, apuntó.

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