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Usan sus cualidades regenerativas para cuarar cáncer y alzheimer

La clave está en sus genes, estos anfibios tienen 32 gigapares de bases en su genoma, los humanos sólo 3.5; en la creencia popular se utilizan para combatir enfermedades respiratorias, y desinflamar músculos; el Cinvestav se encarga de la investigación en México

 

En los canales de Xochimilco se encuentra la especie que tiene en sus genes una solución al combate de enfermedades como el cáncer, el Alzheimer, la insuficiencia renal, así como a la pérdida de miembros.

El axolote se ha convertido en un animal estudiado por la academia internacional, debido a su capacidad regenerativa y su cualidad de permanecer siempre en estado larvario, por esto, buscan con él crear órganos in vitro.

“Son los vertebrados con mayor capacidad de regeneración. Se han hecho muchos estudios de laboratorio, morfológicos y genéticos, pero nunca se ha tenido toda la información disponible para avanzar y hacer investigaciones más finas. Entonces si queremos estudiar diabetes, cáncer... necesitamos la información genética, las piezas del rompecabezas y armarlo para saber en dónde están los defectos de una enfermedad”, explica en entrevista con La Razón Luis Alfredo Cruz Ramírez, investigador del Laboratorio Nacional de Genómica para la Biodiversidad (Langebio), del Cinvestav.

De acuerdo con el especialista, la base de los estudios se encuentra en el genoma del axolote, el cual es diez veces mayor al del ser humano: “el del axolote es de 32 gigapares de bases; es decir, miles de millones, y el del humano de 3.5”. Explica que ni en Europa ni en Estados Unidos se ha conseguido descifrar el genoma completo: “algunos investigadores están aislando uno o dos cromosomas, ahí está todo el código. Cada gen tiene información codificada para una proteína y en medio del gen y la proteína están los mensajeros”.

Gracias a la cualidad de regeneración ordenada del anfibio, éste evita que se formen tumores en las partes a restaurar, al concentrar gran cantidad de células.

En estudios neurológicos también se aprovechan. En la Universidad de Dresde, Alemania, se estudia cómo curar a los enfermos o lesionados de la guerra que tienen problemas de tipo neurológico.

Pero estas investigaciones no son nuevas. A principios del siglo XIX, el viajero Alexander von Humboldt encontró a los axolotes en su paso por México, los llamó “reptiles problemáticos”, iban en contra de la evolución —decía—, y por esa característica se los llevó a Francia; en ese país, el anfibio, que está en peligro de extinción, es muy querido y estudiado, tanto que médicos franceses han rechazado que el ambystoma mexicanum sirva como jarabe para las enfermedades respiratorias, como asegura la creencia popular.

“Los médicos franceses señalan que no ayuda tanto como la gente cree porque ni siquiera se tienen los procesos de limpieza y las medidas de higiene mínimas que se necesitan para sacar un medicamento al mercado”, explica el genetista.

No obstante, en tiendas naturistas mexicanas se pueden conseguir ungüentos, jarabes y suplementos alimenticios que presumen las bondades del pariente de la salamandra, que se esconde en los canales de Xochimilco, considerado Patrimonio Mundial Cultural y Natural por la Unesco, el 11 de diciembre de 1987.

Sin embargo, el presupuesto de instituciones académicas en México para aprovechar los beneficios genéticos de la especie, son insuficientes: “El Langebio es el único laboratorio en México dedicado a secuenciar genomas, pensando en la biodiversidad que hay en México. Somos uno de los mejores en América Latina. Pero si el apoyo económico queda limitado, no podemos competir con grupos del extranjero”, denuncia el científico.

Venden la especie hasta en 500 pesos

A diferencia de hace una década, hoy es inusual ver a un axolote recorrer los canales de Xochimilco, debido a los miles de contaminantes y depredadores que hay en sus aguas y lo han puesto en peligro de desaparecer.

Pese a ello, aún existen visitantes que se llevan uno de los pocos ejemplares para tenerlos en cautiverio, pagando a los pescadores un mínimo de 500 pesos para conseguirlo.

“La necesidad económica de los pescadores es muy grande, por eso ellos se prestan a este tipo de prácticas que destruyen el ecosistema de Xochimilco. Mucha gente llega entusiasmada con tener un axolote y eso ha creado un mercado negro dentro de los canales”, comenta Armando Tovar, investigador de la UNAM.

El científico asegura que el 70 por ciento de los que se llevan sobrevive, pues pocos están concientes de los cuidados: mantener su agua libre de cloro, alimentarse todo el día y no estar expuestos por largos periodos de tiempo a la luz.

Pamela Aguilar

 
 
 

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fecha 6 de marzo de 2015 22:36
ultima modificacion Ultima modificación: 19:17
autor Por: Anabel Clemente Trejo /anabel.clemente@razon.com.mx
 
 
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