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Las Claves
 

El pianista austriaco de jazz fusión Joe Zawinul (1932-2007), colaborador de Miles Davis y miembro de Weather Report, entró en 1992 a un club de París y se quedó maravillado con el joven bajista que amenizaba la noche: Richard Bona había llegado de su natal Camerún y se ganaba la vida como intérprete de ritmos africanos en los escenarios nocturnos de la Ciudad de la Luz. Por ahí trajinaban, en el mismo empeño, su compatriota el saxofonista y compositor Manu Dibango, y el vocalista de Mali Salif Keïta. Zawinul lo ficha para su banda; más tarde, el joven instrumentista aparece colaborando con Chick Corea, Mike Stern, Randy Brecker, Branford Marsalis y Pat Metheny. Escucha con interés a Miles Davis, Chet Baker, Ben Webster y a su ídolo: Jaco Pastorius. En Nueva York, donde radica actualmente, se ha convertido en una de las figuras más importantes del jam scene. Bona ha incursionado en el funk, pop, afroblue, afrocubano y el jazz con notable impacto en Europa y América.

Heritage (QWest Records, 2016), producido por Quincy Jones: décimo álbum de estudio del multiinstrumentista camerunés. Acompañado por Mandekan Cubano: Osmany Paredes (piano, teclados, composición y arreglos: Cuba), Dennis Hernández (trompeta: Cuba), Ludwig Afonso (batería: Cuba), Luisito Quintero (percusión: Venezuela), Roberto Quintero (percusión: Venezuela), Rey David Alejandre (trombón: México), Richard Bona (bajo, vocal, sitar, teclados, guitarras, percusión adicional, composición, dirección y arreglos: Camerún): ensamble mestizo en que el montuno dialoga con el jazz y el folclor de África oriental. Mandekan: ritual de ancestros bajo influjos de las lenguas duila, bambara y mandinga.

Proemio: “Aka Lingala te” (arreglo de Bona) vocalizado en lengua douala: suerte de salmo coral en prosodia blues complementado con percusiones y bajo que da paso a “Bilongo”, la emblemática pieza del cubano Guillermo Rodríguez Fiffe (1905-1995) —conocida en México como “La negra Tomasa” (versión de Caifanes, 1988)— en arreglo de Paredes: el bembe se impone en montuneros clústeres del piano y riffs de trompeta en referencias a los conjuntos soneros cubanos de los años 50. “Matanga”, “Essewe ya Monique”, “Ngul Mekon”, “Eva” exploran elementos melódicos-rítmicos de Camerún que Mandekan Cubano ejecuta en complicidad con las vocalizaciones de Bona y superposiciones de conformes de percusiones, guitarra y coro.

El álbum alcanza sus mejores momentos en los temas afrocubanos: “Jokoh Jokoh”: songo con reflujos timberos, “Cubaneando” (Paredes): sonoridades del mambo/timba y “Santa Clara con Montuno” (Paredes): estipulación de changüí con incitante tumbao del piano que remata en provocativo estribillo de son montuno (“Santa Clara tiene montuno / con mi tumbao / tumbao...”). “Muntula Moto”:

regodeo charanguero de chachachá, protagonismo de percusión menor (güiro, campana, pailas) y elegantes solos de trompeta y trombón: diálogo en anuencias que cotizan tonalidades de La Casino de la Playa y Riverside. “Kivu”: se refugia también en el chachachá desde el alegato de piano que mambea con la sección brass. Solos de trompeta en siluetas jazzísticas y trombón columpiándose en las fincas de Generoso Jiménez. Breve arenga funk en “Kwa Singa”: insinuante costura de hip hop que remata con sandunga esta pachanga camerunés-cubana. Álbum de encomio: Richard Bona y un Mandekan Cubano que merecen atención. Joe Zawinul tenía razón. C

 
 
 

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fecha 7 de enero de 2017 00:19
ultima modificacion Ultima modificación: 20:30
autor Por: Carlos Olivares Baró / carlosolivaresbaro@hotmail.com
 
 
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