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“Estamos dando la cara”, afirma director de Pemex

José Antonio González Anaya señala a La Razón que el gobierno está explicando de la mejor manera posible la decisión de retirar el subsidio perverso a la gasolina: “mantenerlo implicaba desaparecer 12 secretarías, no es que agarres y quites unas cositas y los clichés que se han dicho, con eso no alcanza”

 

“Queremos dar la cara”, afirma el director general de Petróleos Mexicanos (Pemex), José Antonio González Anaya, quien desde hace días es la voz principal del gobierno en los medios para explicar la determinación de retirar a los combustibles un subsidio que, dice, “no sólo era regresivo sino perverso”. La liberalización de las gasolinas es una decisión difícil de tomar, señala, pero responsable. “Si no hiciéramos esto, ahorita la entrevista sería sobre los recortes que estaríamos haciendo, y que son tan grandes que no es que agarres y quites algunas cositas o los clichés que se han dicho: los salarios de los altos funcionarios… (eso) no alcanza. Para financiar los 200 mil millones habría que desaparecer 12 secretarías; esa cantidad es la mitad del presupuesto del IMSS, que atiende a 70 millones de personas y da 500 mil consultas diarias”.

En entrevista con La Razón, el funcionario afirma que el tema del desabasto —por el que era cuestionada la empresa— ya está bajo control tras la liberación, ayer mismo, de la última terminal que se tenía bloqueada por manifestantes en Mexicali.

“Hoy (ayer) se desbloqueó y yo sí quiero hacer un agradecimiento a los trabajadores de Pemex porque en los últimos días fueron agredidos, golpeados y se pusieron la camiseta e hicieron su chamba para mantener el abasto; quiero hacer ese agradecimiento a los trabajadores de Pemex, que no tenían nada qué ver”, señaló.

La entrevista, en su oficina de la Torre de Pemex, se realiza luego de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconociera las mejoras en el ejercicio del gasto de la empresa, que redujo el porcentaje de adjudicaciones directas de 80 por ciento en 2015 a 30 por ciento en 2017, “y esperamos que sea menor en 2017”, apunta González Anaya.

¿Cree que ha habido un vacío de información en el tema del ajuste en los precios de las gasolinas? Es una medida difícil, pero también es responsable, y estamos haciendo todo lo posible por explicar a la población de la mejor manera posible por qué. En muchos sentidos esto no es una decisión, sino una consecuencia: cuando yo llegué a Pemex el precio de la mezcla mexicana era 19 dólares por barril, hoy es de casi 45 dólares y el tipo de cambio también se ha movido. Una consecuencia de eso es que un bien que se comercia en todo el mundo, y que depende del precio del petróleo, inevitablemente nos lleva a esto.

¿Hubo una situación de revisión previa de escenarios ante el alza? Estuvimos viendo el tema conjuntamente con la Secretaría de Hacienda, que lleva mano, aunque nosotros, Pemex, somos la cara. Y queremos dar la cara sobre este tema y explicarle a la población que esto es un proceso. De 2014 a 2015 se pasó de un precio único a un precio máximo, de 2015 a 2016 de un impuesto variable a un impuesto fijo, y aquí a lo que estamos pasando es a algo muy interesante que es la regionalización de los precios; ya no vamos a tener un solo precio en todo el país, como fue por décadas, sino que hoy tenemos 90. Van a estar fijos hasta febrero, de ahí se moverán cada semana y de ahí de manera diaria. Es todo un proceso estructural. Por mucho tiempo se mantuvo un precio técnicamente mal administrado, un precio artificialmente definido. Y lo que queremos es movernos a un precio que se determine por el mercado y que no esté sujeto a consideraciones ni políticas ni de finanzas públicas.

El Presidente hace unos días habló sobre la forma en que se mantuvo artificialmente el precio de los combustibles, ¿es justo “comprar” gobernabilidad con los recursos del país? Subsidiar la gasolina para mantener un precio artificialmente bajo no es una buena política. Y lo hemos dicho desde hace mucho tiempo. De cada 10 pesos de este subsidio, siete se van al nivel más rico de la población. Es un tema difícil de entender, porque todos sentimos que podemos comprar y compramos gasolina, pero la intensidad con la que la usamos es muy diferente: no es lo mismo lo que consume alguien que usa por ejemplo una camioneta que lo que consume quien viaja en un transporte colectivo en el cual hay 25, 30 o hasta 50 personas y el costo se divide.

¿Hay un estimado del porcentaje que debe subir el transporte público (el de consumo más intensivo de combustible)? Más o menos el costo del combustible es como del 30 por ciento, 33 por ciento, y la gasolina subió en promedio 14 y cachito. Eso quiere decir que el aumento en los costos totales es del cinco por ciento. Pero además el transporte puede deducir el combustible de sus costos, así que habría que deducirle otra tercera parte, así que estamos hablando del tres y medio por ciento más o menos; ése es el rango del que se debe estar hablando, y no del rango del incremento de los combustibles. Aunque hay variaciones que hay que tomar en cuenta.

¿El problema del desabasto? Está atendido. Hoy se desbloqueó la última terminal de Pemex de distribución, en Mexicali. Para dar una idea: hay 11 mil gasolineras en el país, y hasta el martes había 180 en niveles de abastecimiento crítico, de las cuales 140 estaban alrededor de esta terminal en Baja California, entonces había 40 en el resto del país. Sí tuvimos un problema de desabasto cerca de vacaciones en parte por el clima y en parte por tomas clandestinas y hubo un problema muy focalizado en San Luis, donde se desató un tema de compras de pánico. Pero me atrevo a decir que el tema del abasto está bajo control.

¿Cómo está en realidad el precio de la gasolina a nivel mundial? México sigue teniendo un peso muy competitivo en gasolina y diesel. En la mayor parte de los países de la OCDE son más caros, con la notoria excepción de Estados Unidos, pero en ese caso tenemos dos extremos: el precio de Texas es más barato que el de México, pero el de California se le parece muchísimo. EU es en muchos sentidos una anomalía porque tiene un componente de impuestos muy bajo comparado con los demás países. Pero encontramos que hay precios más altos en países más pobres, como Guatemala, Belice, Perú, o en países productores de petróleo, como Canadá o Brasil, y ya no mencionemos los países europeos. ¿Quiénes están más abajo?: Bolivia, Ecuador, los de Medio Oriente sin duda, como Irak, Arabia Saudita. Pero hay un dato interesante: Arabia Saudita subió 40 por ciento el precio de su gasolina en diciembre y el incremento de los precios de la gasolina en el resto del mundo es mucho más alto que el de los nuestros.

Hay quien defiende la idea de quitar la carga impositiva a los combustibles para bajarles el precio. Bajar el IEPS (Impuesto Especial sobre Producción y Servicios) implica menos ingresos y eso quiere decir recortes. Que se diga dónde.

 
 
 

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fecha 12 de enero de 2017 01:52
ultima modificacion Ultima modificación: 07:46
autor Por: Adrian Castillo /adrian.castillo@razon.com.mx
 
 
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Foto Ariadna Hernández La Razón

 
 
 
 
 
 
 
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