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Cifras alternativas

El sino del escorpión ¦ Por Alejandro de la Garza

 

En el fondo de su hendidura en la pared el alacrán se debatía entre guarismos, porcentajes y encuestas para tratar de comprender las “cifras alternativas”, esos datos falseados o trastocados a conveniencia, tan comunes hoy gracias a la potente maquinaria Trump de manipulación y desinformación. Pero en México no cantamos mal las rancheras cifras, según pudo comprobar al arácnido apoyado en su ábaco y el método matemático Kumon (por cierto, ¿en el nuevo modelo educativo hay algún planteamiento innovador para la enseñanza de las matemáticas?).

Mucho antes de los hechos alternativos utilizados por los seguidores de Trump, el alacrán leyó sobre la disputa en julio de 2006 entre el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) por un desacuerdo en la metodología para medir la pobreza (nada más). De un año al otro y sin advertir al Coneval, el Inegi modificó la forma de evaluar las circunstancias de pobreza en la población. El cambio, tan sorprendente como mágico, sacó de la clasificación de pobreza a once millones de personas entre 2014 y 2015.

Algo no sólo imposible sino carente hasta entonces de cualquier prueba empírica. Las instituciones se jalonearon durante unas semanas hasta acordar un arreglo de cooperación y comunicación para compartir y valorar las modificaciones metodológicas. Es decir, calladitos y a su chamba.

El venenoso trae a cuento las “cifras alternativas” ante el nuevo caso planteado por la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D) y el investigador Juan Ortiz Freuler, quien describe cómo a raíz de otro de sus ya recurrentes “cambios en la metodología de medición”, el Inegi reporta un aumento de los usuarios de Internet en casi 30 millones, pasando de 41 millones de usuarios en 2012 a 70 millones para este año, un incremento del 74 por ciento en cuatro años. La “cifra alternativa” fue incluso celebrada con pompa y circunstancia por el licenciado Peña y el senador Gamboa, pero la medición es incierta y además implica un conflicto de interés, pues la institución evaluadora depende económicamente de la institución evaluada.

Con la confianza reptando por los suelos, el escorpión lee además de otras mortales estadísticas inciertas, como la de las personas desaparecidas en Veracruz, cuya cifra pasó de trescientas a finales del gobierno de Javier Duarte, a las más de cinco mil registradas actualmente.

 
 
 

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fecha 18 de marzo de 2017 00:06
ultima modificacion Ultima modificación: 15:56
autor Por: Alejandro de la Garza @Aladelagarza
 
 
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