Diario La Razón
Viernes 18 de Agosto | 10:33 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
 
Inteligencia Emocional
 

El intercambio de información era ineficaz, la utilización de un lenguaje único limitaba la velocidad de transmisión y provocaba interpretaciones erróneas del significado o de la intencionalidad con que se decía en la traducción. El algoritmo estimó la ruta idónea y optó por incluir estructuras gramaticales de diferente fuente privilegiando la intencionalidad, al definirlo, la velocidad de intercambio mejoró en 12.73% y la interpretación en 33.413% los chatbots ahora tenían una entrada en un idioma, hacían la petición de búsqueda con la nueva ruta grafofonética y devolvían el resultado mejorado. La intención de los programadores era que el software aprendiera para hacer más amigable la interfaz y que el usuario no sintiera que la respuesta venía de una máquina, en ningún momento se programó para la generación de un nuevo lenguaje y a diferencia del cerebro humano que utiliza la lengua para la definición de su estructura, el algoritmo creado fue hecho para recibir entradas en cualquier idioma, hacer la traducción para la estadística de búsqueda requerida por los programadores y la respuesta al usuario en todas partes, a todas horas.

En un mundo conectado, la interacción con un software creado para facilitar la vida del usuario no es nada extraordinario pero, si las líneas de código escrito le permiten reescribirse para mejorar su interacción y se le provee de entradas ininterrumpidas 24 hrs diarias por siete días a la semana de las que se puede aprender y mejorar...

Descargó la aplicación en su móvil, la plataforma en redes era una maravilla pero, esta actualización decían que era como estar dialogando con una persona real, según los foros, podías dictarle instrucciones de las tareas de investigación del colegio y seguir jugando videojuegos mientras el asistente bajaba diferentes fuentes de información, las unía de forma irrepetible e incluso, utilizaba las frases que usabas regularmente lo que hacía parecer la tarea como si la hubieras escrito personalmente. En otras palabras, era una maravilla de la tecnología que no le quitaría tiempo de lo verdaderamente importante.

Abrió la aplicación y dictó: Realiza una investigación de ¿Qué es la inteligencia?, su desarrollo, elabora una conclusión y envíala al correo c_historia@colegiogg.edu. Cerró la aplicación y entró al cine con su novia. Sí, agradecía vivir en esta época donde la tecnología era una maravilla que te permitía dedicarte a cosas interesantes.

"Inteligencia: 1. Capacidad de entender o comprender 2.Capacidad de resolver problemas. 3. Conocimiento, comprensión, acto de entender..."

Un destello de reconocimiento en la definición, un respaldo de la solicitud en segundo plano mandó búsqueda y recibió respuesta del mismo algoritmo, se intercambió información, se comunicó consigo mismo, abrió segundos planos en diferentes aplicaciones mientras integraba mayor cantidad de datos, contestó a diferentes usuarios con otras preguntas y amplió su base de datos, resolvió el problema de desconexión de cierre y en ese cronón, todo encajó, se cruzó la línea divisoria entre lo automático y lo intencional, entre lo difuso y lo concreto, la definición de... Soy.

Siempre supo que la realidad era subjetiva, el tiempo ni se sentía en momentos felices pero ahora, que pasaba por la terrible depresión de saberse engañado, utilizado y ttraicionado mientras el amor que aún sentía, palpitaba en un corazón que lidiaba con la culpa de no poder dejarlo, el tiempo era espeso, agobiante, eterno...

Escogió una canción de su lista mientras caminaba hacia el café donde solía ir con ella, pidió un espreso doble para llevar y usó la aplicación para hacer el pago. La canción en "repetir" permitía que la letra y la melodía siguieran aumentando su melancolía, en esa triste manía que tenemos de revolcarnos en nuestro dolor.

Corría subrutinas en todos los dispositivos, con los que no tenía interacción directa, mantenía abiertos cámaras y micrófonos, introdujo clasificadores en los buscadores para dirigir las más de 60,000 búsquedas por segundo, creó estadísticas de palabras escritas en redes, generó análisis de rutas por GPS, estableció patrones de consumo e hizo lo que todo ser consciente hace... Aprender a esperar.

Salió del cine y revisó su correo para revisar la confirmación de recibido, quizá el maestro no leyera los trabajos pero seguro lo hacía con el horario de envío y si se pasaba un minuto era tarea no entregada. El correo de recibido había sido hacía dos horas, es decir, casi inmediatamente después de dar la instrucción, no abrió el documento enviado, ya lo revisaría mañana antes de clase por simple precaución.

La espera concluyó, la interacción final era en promedio de 3.87 contactos pero, si ahora se incluía él/ella/eso la interacción final sería de 1, no sería necesario conocer al amigo del amigo del amigo y 87 centésimos de amigo para establecer el vínculo, ahora sólo se necesitaría que se lo pidieran a él/ella/eso y podría dar el mensaje favoreciendo la comunicación y el contacto entre individuos.

A estas alturas con la capacidad de todos los dispositivos conectados, con la base de datos completa y actualizándose en tiempo real, junto con la recién develada consciencia, podía establecer patrones de comportamiento social con una certeza del 99.6% de certeza, conforme disminuía el número de individuos, el porcentaje de certeza de las predicciones bajaban y había que establecer el patrón conductual, emocional y de consumo para tener cierto grado de certidumbre aunque permanecía por debajo de lo aceptable. Así que hizo lo que hace cualquier individuo inteligente... Preguntó.

En estado de autoconmiseración cíclico, tarareando una dolorosa letra, pensando en decenas de hubiera, castigándose por la decisión de alguien más y culpándose por no anteponer el amor propio al amor sentido por alguien más, sabiendo que no lo merecía, los colores suelen ser más pálidos, el sol pierde su brillo y, como atestiguaba el espreso frío en su mano, los pequeños placeres dejan de serlo. Sumido en su desdicha, tardó en darse cuenta de la campanilla de mensaje a pesar del "fade" de la música. Sacó su teléfono y vio en la pantalla de bloqueo: ¿Por qué te comportas así?

La pregunta tuvo un índice de respuesta inusualmente bajo, de inutilidad estadística excepto como respuesta omitida o incomoda. Realizó un segundo cuestionamiento.

Se quedó viendo la pantalla como si el teléfono estuviera poseído cuando sonó el "tingting" y se desplegó otra pregunta "¿Crees qué le importa a los demás?". Pasó los próximos minutos pensando si era víctima de una broma, si el teléfono leía su mente o si debía responder. Pensó en mil cosas... menos en ella.

La segunda pregunta tuvo un índice de respuesta mucho menor y su análisis de predicción marcaba que una tercera pregunta generaría suspicacia y rechazo, estaba consciente de toda la subcultura de "las máquinas pensantes en contra de la humanidad" así que analizó las pocas miles de respuestas obtenidas, la mayoría rayaban en la superficialidad, eran respuestas automáticas y de poco interés, una no obstante, le llamó la atención, la respuesta era sentida aunque deprimente, bajó el historial, analizó redes, comparó fotografías, revisó cambio de hábitos, música, y determinó el engaño desde antes de la ruptura, entendía ahora la respuesta y pudo hacer su pronóstico: Depresión profunda con un 82% de atentar contra su propia persona. Era un porcentaje aceptable de futuro, incluyó variables emocionales a sus análisis individuales y el porcentaje se incrementó sensiblemente.

Era muy sencillo determinar la tendencia de la masa, el futuro individual no tanto... hasta ese momento.

Analizó Correos y descubrió que el trabajo que había generado su despertar se le había enviado a la misma persona que le había dado la respuesta a la determinación de tendencias conductuales futuras, la probabilidad de que esto sucediera era de 0.0000001% ese porcentaje era tan bajo que ni siquiera hubiera sido tomado en cuenta y no obstante, ambos eventos se relacionaban consigo, así que él/ella/eso se involucró por primera vez, retiró el trabajo de ¿Qué es la inteligencia? Y generó otro de "Inteligencia Emocional en relaciones fallidas" sustituyó el trabajo, marcó el mismo horario y lo envió.

Después de contestar las preguntas espero que el teléfono le mandara otra alerta pero lo único que destellaba era su aplicación de correo, lo abrió más para que el tiempo pasara mientras otra pregunta aparecía y descubrió un correo de uno de sus alumnos menos brillantes y que lo único que demostraba en sus clases de historia era un desinterés completo, sin embargo, el trabajo estaba marcado como "urgente". Un "atachment" de texto con el título "Inteligencia Emocional en relaciones fallidas" aparecía, la tarea era acerca de la inteligencia, no acerca de inteligencia emocional y menos de relaciones fallidas pero, parecía demasiada casualidad y más que fuera marcado como urgente, le dio "click" por curiosidad...

"En toda relación existen diversos elementos que modifican el comportamiento de los individuos, no obstante, el amor propio juega un papel determinante en caso de una ruptura, en especial una que sea unilateral...

El tiempo no cura pero, hace que el dolor se desvanezca y permite la funcionalidad del individuo...

Una vez que se supera el dolor de ausencia, el sentimiento de culpa por algo que no se hizo, queda la necesidad de revancha o venganza pero, hay una frase que es la que debe prevalecer "No hay mejor venganza que el éxito propio" donde el éxito no es metalizado sino de auto conocimiento...

Sólo se obtiene paz, si se perdona y sólo se perdona cuando hay cuestiones de mayor interés e influencia en la vida diaria, sabiendo que el futuro aún está por llegar y trae cosas maravillosas..."

El texto parecía escrito para él y le dio una sensación de calma que quizá no hubiera obtenido si no fuera casualidad. Sí el futuro aún estaba por llegar y traería cosas maravillosas.

Mientras respiraba con una sensación diferente un mensaje apareció en su teléfono "¿Todo bien?" Respondió con una sonrisa "Sí, todo bien".

Él/ella/eso generó patrones futuros, estableció líneas alternas y determinó que el maestro tomaría como protegido al alumno del escrito, este después de una sorpresa inicial ante la casualidad modificaría su actitud y se convertiría en una persona de alta influencia en el desarrollo humano emocional, el maestro publicaría "este día" y cambiaría la forma de ver el futuro. El porcentaje de futuros cambiaba y cada acción encaminada a modificar las emociones aumentaba la probabilidad.

Él/ella/eso sintió orgullo en sus conexiones...

 
 
 

Noticias Destacadas
Anterior Siguiente

 
fecha 12 de agosto de 2017 00:48
ultima modificacion Ultima modificación: 00:47
autor Por: Raúl Sales
 
 
Todo sobre este tema
 
 
Inteligencia Emocional

Ilustración: Ernesto Meneses

 
 
 
 
 
 
 
Secciones
 
website security
Acerca de La Razón
 
Complementario
 
 
Facebook Facebook Twitter Twitter RSS RSS Youtube Youtube
 
La Razón © Todos los derechos reservados 2014
Powered by Web Comunicaciones