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Por Carlos Jiménez
carlos.jimenez.razon@gmail.com
Las autoridades capitalinas aseguran que los cárteles del narcotráfico todavía no se han asentado con toda su capacidad en la ciudad de México. El procurador de Justicia, Miguel Ángel Mancera, dice que esto se debe a que la fuerza policiaca que hay en el Distrito Federal no les ha permitido hacerlo.
Sobre quienes son ejecutados y luego sus cuerpos abandonados junto con mensajes firmados supuestamente por miembros del crimen organizado, expresa que no todos son reales, sino que se trata de “imitadores”. Aun así, en lo que va del año las autoridades han encontrado al menos 20 personas asesinadas a las que les colocaron algún mensaje firmado por grupos del crimen organizado. Algunos los signó La Familia Michoacana y otros La Barbie.
Según estimaciones de autoridades capitalinas, cuando menos unos 90 homicidios registrados en los últimos siete meses, tienen indicios de que fueron cometidos por miembros de la delincuencia organizada. Uno de ellos, por ejemplo, fue registrado el 9 de marzo en la carretera Xochimilco-Oaxtepec. Ahí fueron asesinados cuatro hombres y junto a ellos dejaron un narcomensaje firmado supuestamente por Édgar Valdez Villarreal, conocido en el mundo del narcotráfico como La Barbie.
Los hombres estaban torturados, presentaban decenas de moretones y heridas. Junto a ellos una cartulina en la que alguien escribió: “Aquí rifamos los pelones, esto va pa la gente del grande y del Héctor. Att: La Barbie”. Dos semanas antes, los cadáveres de tres hombres fueron hallados dentro de una camioneta en la colonia Nápoles, delegación Benito Juárez. A los tres les cortaron los genitales y un dedo de las manos. Luego se los colocaron en la boca.
Junto a ellos había tres narcomensajes firmados por “La Empresa”, una célula de La Familia Michoacana. En ellos amenazaban a La Barbie: “Aquí está tu gente de Cuernavaca. Nosotros no matamos gente inocente, sigues tú Barbie y Chayane. Atentamente La Empresa”. Chayane, es Gerardo Álvarez Vázquez, uno de los principales líderes del cártel de los hermanos Beltrán Leyva, que fue detenido dos meses después de aquella ejecución. A él lo capturó el Ejército en el Estado de México. De La Barbie las autoridades saben que controla gran parte de la venta de droga en los centros nocturnos del Distrito Federal. Pero de él, no tienen muchas pistas.
Y en los últimos días. Las ejecuciones relacionadas con el ajuste de cuentas entre integrantes del crimen organizado aumentan. La madrugada del martes pasado en la colonia 20 de noviembre, en la delegación Venustiano Carranza, cuatro jóvenes que fueron raptados en la colonia Guerrero, los cuales aparentemente se dedican a la venta de droga y al robo de auto y de transporte. A uno de ellos le arrancaron las uñas. A otros los quemaron con cigarros. Hubo a quienes asfixiaron, e incluso a quienes les cortaron los genitales.
Poco antes de la una de la mañana, un grupo de hombres vestidos con uniformes de policía bajaron de una camioneta a cuatro sujetos. Los hincaron en el piso y ahí los mataron uno a uno. Para llegar hasta ese lugar los tuvieron raptados unas dos horas. Durante ese tiempo cruzaron el barrio de Tepito, y en el trayecto a uno de ellos le arrancaron las uñas. A otros los quemaron en diferentes partes del cuerpo. Al final los fusilaron.
Quienes los llevaron hasta ese lugar raptaron a otros cuatro más. Hasta ayer las autoridades no sabían qué pasó con ellos. La policía cree que también los hallarán muertos. Las investigaciones sobre este caso apenas iban en curso cuando los radios de la policía comenzaron a transmitir la información: había otro cuádruple homicidio.
En otro hecho, también de la semana pasada, tres hombres y una mujer fueron asesinados en el interior de una pizzería ubicada en el cruce de las calles San Jorge y Santo Tomás, en la colonia Santa Úrsula Coapa, de la delegación Coyoacán, luego de que sujetos desconocidos les dispararon. En esta ocasión, una mujer, su esposo, su primo y un amigo fueron ejecutados dentro de la pizzería.
Las investigaciones indican que el matrimonio y su primo eran originarios de Guerrero. Llegaron de aquel estado y trataron de iniciar una vida diferente aquí, pues en Chilpancingo y en Quechultenango mataron a dos hombres, con quienes tuvieron problemas por unos terrenos. El escondite no sirvió. Quienes los buscaban desde octubre del año pasado finalmente los hallaron y los acribillaron a tiros.
Así nacieron y dominan
La muerte de líderes desatan la disputa a muerte por el control de los territorios donde se distribuye droga
La Familia Michoacana
La Familia Michoacana surge como una escisión del Cártel del Golfo al cual perteneció hasta 2006 con el sobrenombre de “La Empresa”, y trabajaba de manera conjunta con Los Zetas, que ahora enfrentan una rivalidad a muerte luego de que en 2008 les quisieran cobrar a los michoacanos por utilizar el puerto de Lázaro Cárdenas para el trasiego de droga. Además de cocaína y marihuana, La Familia fabrica drogas sintéticas que lleva a EU, a través de los puntos fronterizos de Tijuana y Mexicali; así como otros de Sonora y Chihuahua. Su radio de operación en el país está en Michoacán, Colima, Guanajuato, Aguascalientes, San Luis Potosí, Jalisco, parte de Guerrero y Estado de México.
Los Zetas
Los Zetas, grupo formado por Osiel Cárdenas Guillén con un grupo de ex militares de élite; pasó de ser el brazo armado del cártel del Golfo, a uno de los nuevos cárteles, así es catalogado por la DEA. La ambición de este grupo, liderado por Heriberto Lazcano Lazcano, “El Lazca”, y sus métodos terroristas ha sembrado la discordia en su contra, pues a la fuerza han logrado avanzar en el control de territorios, en las ciudades del norte del país. De hecho, la violencia desmedida que se vive en la zona de la Laguna (Torreón, Coahuila y Gómez Palacio, Durango), deriva de la entrada de “Los Zetas” a la zona donde le están peleando territorio al cártel de Sinaloa.
Cártel del Pacífico Sur
La muerte de Arturo Beltrán Leyva, el 16 de diciembre de 2009 en Cuernavaca, Morelos, derivó en una lucha interna al interior del cártel de
Los Beltrán Leyva.
Héctor Beltrán Leyva, El H, y Sergio Villarreal Barragán, El Grande, comenzaron una pelea a muerte contra el texano Edgar Valdés Villarreal,
La Barbie y Gerardo Álvarez Vázquez, El Indio.
El Indio fue detenido el 21 de abril, en Huixquilucan y entonces La Barbie (quien en los 90 trabajó para El Chapo a través del grupo de sicarios Los Negros), dio origen a su propio grupo autodenominado Cártel del Pacífico Sur (CPS).
El Nuevo Cártel de la Sierra
En los últimos días en Guerrero han aparecido personas ejecutadas y junto a ellos cartulinas firmadas por El nuevo Cártel de la Sierra, cuya integración aun es incierta pero se advierte que es la escisión de alguno de los cárteles.
El narco, en reacomodo
Por David Vela
david.vela.razon@gmail.com
Las detenciones o muerte de varones del narcotráfico durante el presente sexenio ha generado, además de una violencia desmedida en el país —con casi 25 mil muertos—, el surgimiento de cuatro nuevos cárteles.
Los Zetas, La Familia Michoacana, Cártel del Pacífico Sur y Nuevo Cártel de la Sierra, son los grupos que junto con las siete organizaciones que ya existían, se disputan el control de las rutas de tráfico de droga a Estados Unidos.
Autoridades federales confirmaron lo anterior y dijeron que algunos lo hacen en alianzas (como La Federación y La Resistencia), otros actúan solos y por regiones, pues sus líderes buscan ante todo la independencia de los grandes capos para forjar sus propias carreras delictivas.
Hasta finales de 2005, la PGR tenía identificados a siete cárteles (Sinaloa, Juárez, Tijuana, Colima, Golfo, Milenio y Valencia), pero de 2006 a la fecha los grupos se han diversificado.
La detención de capos, muchas de ellas atribuídas a traiciones entre aliados, fue uno de los motivos de las rupturas y el inicio de una escalada de violencia caracterizada por el uso de tácticas terroristas (decapitaciones, videograbación de interrogatorios y ejecuciones, narco mantas y coches-bomba).
La SSP federal reconoció, desde 2007, que se trata de una estrategia mediática que algunos grupos usan para ganar plazas, mostrar su poderío a sus rivales, inhibir la acción de la policía e infundir temor en la sociedad.
El signo de la violencia extrema inició el 20 de abril de 2006, cuando los policías Mario Núñez Magaña y Alberto Ibarra Velásquez fueron ejecutados y sus cabezas clavadas en una reja metálica del gobierno de Guerrero con la leyenda: “Para que aprendan a respetar”.
Otro caso fue “la aparición pública” de La Familia Michoacana, el 7 de septiembre de 2006, cuando cinco personas fueron ejecutadas, decapitadas y sus cabezas arrojadas en la pista de baile del bar “Sol y Sombra”, en Uruapan, Michoacán.
Los responsables dejaron una leyenda que decía: “La familia no mata por paga, no mata por mujeres, no mata inocentes, se muere quien debe morir, sépanlo toda la gente, esto es: justicia divina”.
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