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Hace varios años se publicó en Francia un pequeño libro, El primer trago de cerveza y otros pequeños placeres de la vida, de Philippe Delerm, que hacÃa un recuento de esas cosas mÃnimas —el café, una ida al cine, el paseo por el parque cercano, la conversación distendida— que nos producen una alegrÃa y un gozo tan Ãntimos que con frecuencia los pasamos por alto ocupados como estamos en las grandes tragedias de la vida...…o en lo que suponemos que lo son.
Uno de esos placeres, según yo, es la lectura de los diarios a la hora del desayuno quizá porque, decÃan, Hegel aseguraba que era la oración matinal del hombre moderno o porque, en una vida anterior, tenÃa que hacerlo por obligación profesional.
Pero hoy la proliferación de diarios, revistas, blogs, redes y otras modalidades de información, ya sea en papel, en la computadora o en una tableta de última generación, nos pone en el dilema de la selectividad y habrá que buscarle una alternativa que sea práctica, placentera y útil ante la imposibilidad material de acceder a todo.
Me gustarÃa, por ejemplo, tener un servicio —algo asà como The Huffington Post pero a la medida o tal vez como un iTunes para material periodÃstico y de análisis, qué se yo— en el cual sin necesidad de visitar cada sitio web yo pudiera recibir en mi email noticias sobre los temas que me ocupan, los artÃculos y columnas de la gente que me interesa, las secciones culturales o de crÃtica de arte que más aprecio, las reseñas de las novedades bibliográficas o la información económica e internacional que especÃficamente quiero, es decir, tener la opción de confeccionar mi propio periódico, ajustado a mis gustos y necesidades, y que me evite la monserga de tener que leer, asà sea en fracción de segundo, la basura que hace cada vez más tóxica la comprensión de los acontecimientos actuales, o forzosamente pasar la página al papel y quedar con las manos (y a veces la cabeza y el alma) manchadas de tinta.
Pienso en algunos de los noticiarios de la llamada televisión nacional. Como no vivo en la ciudad de México, enterarme de las inundaciones en el Viaducto o los embotellamientos en la carretera a Puebla o la procesión en Iztapalapa son asuntos que me tienen absolutamente sin cuidado pero que ocupan con frecuencia la mayor parte de un tiempo de pantalla en que se nos podrÃa proporcionar algo más valioso.
Menos cantidad y más calidad en los medios serÃa mucho más efectivo en la formación de una opinión pública potente, bien informada, con buena capacidad de discernimiento, y no los comportamientos colectivos tan vulgares que ahora vemos.
og1956@gmail.com
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