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Gabriel Quadri es el único de los cuatro candidatos con todo para ganar y nada que perder. Puede hacer una campaña de verdad diferente, pues no preocupa a nadie. Su problema es que no es creíble: se presenta como ecologista y sólo divaga sobre el tema.
Atinó, en cambio, dándose a conocer rapidísimo entre los electores con su aspecto de loco genial (mezcla de Charles Chaplin y Albert Einstein) y viajando en su Quadricombi.
Bien como mercadotecnia electoral, pero mal como campaña porque el candidato del Panal no habla de lo que se supone sabe y resultaría un filón, pues no figura en la agenda de sus rivales: la defensa de la flora y la fauna.
Pero repite lo que Peña, Josefina y AMLO, actitud que equivale a bailar en casa del trompo, porque él no es político, según dijo el 10 de marzo: “Soy el único candidato ciudadano, los demás son políticos”.
Sin embargo, quiere ser tratado como político. Ayer acusó a la Cancillería de excluirlo de las reuniones de los candidatos con el Jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy: “Ni el teléfono me respondían”.
Quadri desperdicia una oportunidad que millones le agradecerían:
meter a la campaña temas como que la naturaleza animal, independientemente de la especie, sea un sujeto de derecho, categoría que hasta ahora sólo pertenece a las personas.
Y la protección de especies endémicas, muchas veces robadas para ser patentadas en el extranjero para hacer productos y negocios; o la lucha contra la invasión de especies exóticas.
¿Simplezas? Ahí está el mal ejemplo del Rey Juan Carlos: por décadas envolvió a la Corona en escándalos de infidelidad y nadie lo juzgó, pero ahora, por matar un elefante, puso a España a revisar la pertinencia de la Monarquía.
En el DF, por ejemplo, siete de cada 10 personas está contra las corridas de toros, según la ALDF, que aprobó un dictamen para discutir en el pleno sobre la prohibición del espectáculo.
Pero Quadri sólo se refiere, a veces, a generalidades ambientales que parecen copypaste de Internet:
—Abrir empresas que crean valor social y ambiental.
—Desarrollar y aprovechar tecnologías tradicionales y modernas de uso sostenible y diversificado de recursos.
—Promover empresas turísticas sustentables, vehículos eficientes, transporte público, infraestructura ambiental, reciclaje de residuos.
Quizá nadie cuente con su astucia y su táctica sea la de Ernesto Cordero en las internas del PAN: darse a conocer como fuera, y después demostrar su brillantez técnica.
Pero de Cordero, lo único que nos acordamos es su idea de que hay familias mexicanas que, con seis mil pesos al mes, pagan crédito de vivienda y coche, y mandan a sus hijos a escuelas privadas.
Quadri, al menos, aún tiene tiempo: 72 días.
ruben.cortes@razon.com.mx
Twitter: @ruben_cortes
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