|
Si uno observa el crecimiento del capital en la última década, no parece existir diferencia alguna entre los bancos mexicanos y las subsidiarias en el país propiedad de intermediarios extranjeros.
Ayer comentamos sobre los niveles de capitalización que prevalecen en el sistema bancario mexicano donde, en general, se cumple con los requerimientos que ha impuesto la autoridad financiera. Como se puede observar en la gráfica abajo, respecto al mínimo regulatorio (10.0%) la banca en su conjunto se encuentra muy por arriba al registrar en febrero pasado un índice de capitalización de 15.3%, lo que significa la existencia de un “excedente” por 279.4 mil millones de pesos, por lo cual la política de pago de dividendos de los bancos a sus matrices y accionistas no debería tener un impacto importante sobre su actividad crediticia.
De acuerdo con la normatividad vigente en materia de “acciones correctivas tempranas”, que se ha integrado a partir de la última crisis bancaria, el Índice de Capitalización (ICAP) funciona como un semáforo que define los niveles de riesgo de quiebra de la banca en el país. En particular, cuando alguna de las instituciones de crédito registre un índice inferior a 8.0% pero igual o mayor a 7.0%, se tomarían medidas correctivas mínimas entre las que se encuentra la suspensión del pago a los accionistas de dividendos o de cualquier transferencia que signifique beneficios patrimoniales. También se cancela el aumento de los créditos otorgados a personas consideradas “relacionadas”.
Esto significa que cuando los bancos incumplen los mínimos de capital se suspende el reparto de utilidades y se obliga a inyectar más capital.
De hecho, la inyección de recursos por parte de los accionistas, ya sean nuevas aportaciones o reinversión de utilidades, es la otra cara de la moneda al pago de dividendos. A nivel agregado, el capital de la banca en el país pasó de 144.5 mil millones en 2000 a 597.9 mil millones a febrero de este año y, según estimaciones de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, no existe diferencia en el crecimiento del capital entre bancos mexicanos o filiales extranjeras: mientras en el primer caso fue de 16% anual, en el segundo alcanzó 15 por ciento.
Al menos en este punto no parece haber razones para hacer una normatividad diferenciada para bancos mexicanos y extranjeros.

manuel.herrera@razon.com.mx
|