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Dicen que en la vida cotidiana, y también en la política, nunca hay que olvidar quién es uno y dónde está. Es una regla básica para no perder jamás el norte.
Vaya un ejemplo: Josefina Vázquez Mota. Una excelente persona, secretaria eficaz y carismática en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, del PAN.
Su ubicación en la campaña electoral debió ser siempre ésa: soy del PAN, ahí está mi electorado y en sus alrededores no muy lejanos.
Debió estar, siempre, en el centro. Y no olvidar jamás de dónde llegó a la política de altos vuelos.
Ella es una creación política de Vicente Fox y de Felipe Calderón, independientemente de los méritos propios que indudablemente tiene.
¿Los unió en esta campaña?
Y si era una misión imposible, ¿buscó la conciliación de ambos personajes, al menos para garantizar tranquilidad y cero problemas entre ellos durante el proceso electoral?
La respuesta a esas preguntas se va a reflejar en las urnas.
En lo inmediato, Josefina Vázquez Mota viene del equipo de Felipe Calderón, el Presidente de la República que la hizo secretaria de Educación Pública y luego coordinadora de los diputados de su partido.
Ella debió haber defendido las políticas centrales de Calderón en materias económica, social y estabilidad financiera.
¿Por qué debió haberlo hecho? Porque eso es ella: parte de un equipo de gobierno que hizo tales y cuales acciones que dieron equis resultados.
Como candidata seguramente debió plantear que iba a mejorar lo hecho hasta ahora.
Si así lo hizo y lo hizo bien, tendrá buenos resultados en el núcleo de población que aprueba la gestión del gobierno calderonista.
Pero si se presentó como “diferente” sin darle contenido a esa diferencia con el Presidente que se va, tendrá problemas para recoger toda la votación que podría tener.
Para diferentes en serio, ahí están Peña Nieto y López Obrador.
Ella es panista y se esperaba de su parte un comportamiento afín al perfil histórico del votante blanquiazul: personas un tanto conservadoras que se sienten cómodas en el centro político.
Si Josefina le imprimió a su campaña un discurso radical y pendenciero, no va a entusiasmar lo necesario para ganarse al centro, donde se ubica su electorado natural.
Y si se alejó de opciones que son percibidas como antagónicas al orden y la estabilidad (valores que privilegian los votantes potenciales del PAN), como el #YoSoy132, entonces el domingo recogerá los frutos de su prudencia.
El votante potencial del PAN detesta la vulgaridad: no se halla entre albures y frases de doble sentido.
Este domingo veremos qué tan bien se ubicó Josefina en esta contienda. Si supo o no supo quién era y dónde estaba.
phl@razon.com.mx
Twitter: @phiriart
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