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En una economía abierta como la mexicana, la atracción de inversión extranjera directa (IED) es crucial. Pero ha llegado el momento de revisar con más detenimiento si dicha inversión, que en cualquier caso es muy importante, está efectivamente generando el valor agregado que, en conjunto, necesita un país para desarrollarse de manera creciente y sostenida.
En el Índice Global de Innovación 2012, México aparece en la posición número 79 sobre 141 países. Esto quiere decir, en principio, que el círculo virtuoso compuesto por educación, desarrollo de talento e innovación científica y tecnológica es aún sumamente débil en nuestro país y, por ende, la productividad de la economía es muy baja.
Dicho de otra forma: México puede estar atrayendo IED y creando empleo, de lo que presumen indiscriminadamente los políticos en la Federación y los estados, pero esa inversión y ese empleo parecen ser de calidad mediocre. Veamos dos ejemplos contrastantes.
La semana pasada Softek, una empresa internacional de capital mexicano, dedicada al desarrollo de software, soporte y mantenimiento de aplicaciones, anunció que ampliará sus operaciones en Aguascalientes e invertirá 6 millones de dólares para generar casi 900 nuevos empleos, con sueldos de 22 mil pesos cada uno. Esto quiere decir que crear cada nuevo empleo le costará a la compañía alrededor de 7 mil dólares.
Unos días antes iniciaron también las obras para la ampliación de Nissan en ese mismo estado. Según las cifras aportadas, se van a generar 12 mil empleos con una inversión de 2 mil millones de dólares, a los que hay que sumar un subsidio público que entregará el gobierno aguascalentense a dicha armadora para infraestructura por aproximadamente 100 millones de dólares; en este caso, el salario que recibirán los trabajadores, de acuerdo con la tabla de salarios medios de cotización del IMSS, es de unos 7 mil pesos mensuales. Esto quiere decir que crear cada empleo nuevo en esta planta costará unos 167 mil dólares.
En consecuencia, la pregunta clave es por qué la primera empresa puede generar empleos a menores costos directos y con salarios mucho más altos y a la segunda cada empleo nuevo le cuesta más y pagará salarios promedio tres veces por debajo de la primera.
Pues porque Softek está en la innovación, en la mentefactura; contrata personal de alta calificación, sus empleos son de alto valor agregado y por eso les paga bien, y Nissan tiene que invertir mucho dinero en maquinaria, equipo y sistemas; sus empleos están en la manufactura de mediano y bajo valor agregado y por eso les paga menos.
El fenómeno sugiere que debiéramos estar atrayendo más empresas tecnológicas, de alto valor agregado, innovadoras, que generen mucho empleo productivo y bien pagado, y esto es justamente lo que, quizá, el país está haciendo de manera insuficiente.
Toda inversión nacional o extranjera es sin duda muy positiva; pero su contribución al crecimiento depende de que vaya ayudando a construir una economía más competitiva y el tipo de desarrollo que ha hecho exitosas a las naciones que están en las industrias de vanguardia.
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