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En la Expo Fraude realizada nada más ni nada menos que en el Zócalo de la ciudad de México, había toda suerte de animales de granja. Entre todos ellos llamaba la atención una caja con pollos recién nacidos. Desaparecieron.
Estaban junto al borrego, y había un letrero de cartón que decía: “paquetes de pollos donados por el gobierno”. Se supone, porque así lo aclararon los expositores, que eran un regalo del gobierno de Zacatecas a los electores para comprarles el voto.
El borrego fue presentado por el notario, pero los pollitos no. ¿Qué pasó con ellos?
La señora Beatriz Gutiérrez, esposa de López Obrador, puso en su cuenta de twitter el miércoles: “Fui a ver al cerdito, a los patos y al borrego y gozan de cabal salud, bien alimentados” en la casa de campaña de su marido.
La señora Gutiérrez de López Obrador no preguntó por los pollos pero vio bien a los cerditos. Qué bueno. Esos cochis tienen muy poco de haber sido destetados, pero ya pueden sobrevivir por sí mismos aunque sea en una oficina.
¿Y los pollitos? Tenían pocos días de nacidos. No más de una semana. Y si no cuentan con el calor de la gallina o con el calor de la luz eléctrica, se mueren.
Soy campesino y sé lo que digo.
Esos pollos se murieron, no hay de otra.
¿Y para qué los llevaron al Zócalo? Para mostrar que con ellos se compró el voto en Zacatecas.
El 1 de julio, día de las elecciones, esos pollos no existían. Ni siquiera se habían puesto los huevos de los cuales nacieron, pues el tiempo de incubación son 21 días.
A falta de víctimas por la “represión del Estado”, ya tienen a sus “pollitos mártires de la democracia”.
Sólo falta que le rindan un homenaje, también en el Zócalo, a “los pollos héroes de Zacatecas”, pues con su sacrificio se probó la compra del voto.
Estaban en el Zócalo el domingo, y el martes el notario 128 del DF, Sergio Navarrete, enumeró ante AMLO la lista de animales que se entregaban al tribunal como prueba del delito de la compra de votos. No iban los pollos.
El notario habló de que “en Guerrero se recibieron dos guajolotes; en Campeche dos patos; en Zacatecas una gallina; en Veracruz un cerdo, y el chivo que se encuentra por ahí”.
Bueno, lo grave en términos políticos son dos cosas. Uno, la Expo Fraude fue un engaño a la sociedad y presión para el tribunal… con costales de mentiras.
Y dos, qué bajo concepto tiene López Obrador de la gente: le acusa de venderse por pollitos neonatos, cochinos de leche, por “dos guajolotes en Guerrero, una gallina en Zacatecas, dos patos en Campeche…”
Así, hasta completar cinco millones de vendidos.
phl@razon.com.mx
Twitter: @phiriart
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