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Guardianes de la democracia

Valeria López

 

En Chicago

Una buena manera de entender el ejercicio del poder es saber leer la genética intelectual de quien lo ejerce. Se necesita conocer cuáles son los principios —si es que los tiene— y cuáles son las rutas por las que suelen transitar los proyectos. Si podemos hacer esto, habríamos logrado entrar al cuarto de máquinas que explicaría el funcionamiento de la democracia durante esa gestión.

El perfil político de Barack Obama articula, de manera interesante, posiciones claras del liberalismo encordados bajo la tradición del pragmatismo —no utilitarismo— norteamericano. Además, ha corrido paralelo a las ideas de una sociedad abierta —crítica, plural, tolerante y diversa— en la que la participación constante de la ciudadanía es el elemento catalizador del cambio social.

Cada vez que escuché los discursos de Obama aparecieron los nombres de los Padres Fundadores —Franklin, Hamilton, Jefferson—, de los teóricos de la democracia —Tocqueville, Dahl—, de los pensadores de la teoría de la justicia —Rawls, Sen, Pogge, Scanlon—, y del padre del pragmatismo americano, John Dewey.

Esto va en sintonía con la definición de política que Barack Obama asumió: “la política es la batalla de las ideas”. Por ello, el ejercicio libre de la crítica en los medios de comunicación es baluarte y garantía de la democracia, pues dado que la construcción de una sociedad comprometida con la justicia es una tarea ardua, necesitamos que, desde la crítica y la reflexión, se logren articular los argumentos más agudos y las mejores soluciones para todos.

Para Obama —como dijo en el discurso de despedida— el estado de derecho, el compromiso con los derechos humanos, la libertad de expresión, la libertad de conciencia y la independencia de la prensa son los principios incontrovertibles desde los que dirigió su gestión.

Todos ellos reclaman una visión unitaria de la sociedad pues sin solidaridad y compromiso con la idea de nación americana no es posible articularlos. Por eso, el presidente Obama, desde el primer día de su mandato hasta el discurso de despedida, fue muy cuidadoso con el lenguaje, con los gestos, con las posiciones. Porque sólo bajo el pronombre “nosotros” es posible construir un estado fuerte; cuando se divide, y aparece la dicotomía yo-otros, el barco “comienza a hacer agua” porque los marineros reman en direcciones contrarias, se roban entre sí los remos o dejan de remar.

El corazón del discurso de despedida se encuentra en el vaivén entre los principios constitucionales y el ejercicio de los mismos; si bien es cierto que la Constitución estadounidense salvaguarda la igualdad de todos los ciudadanos, esto es algo que no ocurre por decreto: hay que plasmarlo en las leyes, en las políticas públicas e incorporarlo en el corazón y forma de pensar de los ciudadanos.

Así, Obama ha dejado claro que fuera del texto constitucional no hay posibilidad de gobierno; pero tampoco la hay sin la participación de los ciudadanos: “la democracia se ve amenazada cuando la damos por sentada”, señaló el presidente.

Para Barack Obama, y para muchos teóricos del liberalismo, la igualdad se traduce en las oportunidades de empleo —misma paga para hombres y mujeres, por ejemplo—; de educación —la reforma en los créditos universitarios o la amnistía migratoria para los dreamers—; en la salud —el Obamacare que benefició a 20 millones de personas—.

Así, durante los últimos ocho años fue muy fácil establecer los puentes entre las ideas del presidente y las políticas de la administración: ¡nada más tranquilizante que la coherencia de un hombre comprometido con sus ideas y con su pasión! Supimos qué esperar, qué temer y qué olvidar.

Finalmente, en su discurso de despedida, Obama le hablaba a la nación americana, a los extranjeros, a los académicos y a la gente de a pie. Pero, me parece, el discurso de despedida era tres cosas: un sonoro agradecimiento; un llamado a la organización y, más importante, un recordatorio para su sucesor.

valeria.lopez@anahuac.mx
Twitter:
@ValHumanrighter




 
 
 
 
fecha 12 de enero de 2017 01:34
ultima modificacion Ultima modificación: 23:14
autor Por: Valeria López
 
 
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