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Los pesos y contrapesos, desconocidos por Trump

Leonardo Núñez González

 

La idea de los pesos y contrapesos se basa en que la mejor manera de controlar las extralimitaciones de uno de los tres poderes del Estado (legislativo, ejecutivo o judicial), es dándole a los otros poderes la capacidad para contrarrestar estas ambiciones mediante, el otorgamiento de facultades cruzadas.

Parecería una verdad de Perogrullo explicar qué es este sistema, pero no lo era hace poco más de dos siglos, cuando este concepto fue inventado. El deseo de cualquiera de los poderes de ir más allá de lo permitido fue visto por los padres fundadores de los Estados Unidos como una constante de la naturaleza humana. Uno no podía esperar que un político se comportara con virtud, rectitud y mesura sólo porque lo dijera una ley, así como tampoco era real pensar que sería siempre un demonio; como cualquier persona, tendría un poco de ambas partes. Por ello, el control tendría que fundarse en poner todas estas ambiciones y contrariedades en el tablero para que se equilibraran y neutralizaran unas a otras, lo que dio origen a esta nueva forma de organizar el poder del gobierno, que puede leerse con claridad en su Constitución y en los textos de El Federalista.

Darle capacidades efectivas al resto de instituciones para poder contrarrestar la ambición de alguna de las partes, poniendo en juego la ambición misma es una pieza fundamental para que este equilibrio funcione. Sin dientes verdaderos, el descontrol naturalmente se impondría.

Para que el presidente no se convirtiera en un monarca absoluto era necesario que tuviera cortapisas por todos lados, evitando que concentrara más poder del necesario y que actuara de manera descontrolada. El ejecutivo debería tener facultades para no ser estrangulado de manera excesiva sin poder defenderse. De este entretejido saldría un equilibrio saludable.

Esta lección sobre la lógica detrás del origen de las instituciones norteamericanas (y de muchos de nuestros sistemas presidenciales) es conocida por politólogos y otros profesionales de las ciencias del Estado, pero pareciera no haber sido tomada por Trump en ningún momento de su vida. A su entender, el puesto que ahora tiene implica que tiene poder absoluto sobre todas las materias y no debería tener limitación alguna.

El ejemplo se dio con su conflictiva prohibición contra ciudadanos de algunos países musulmanes. Después de que varios jueces dictaran sentencias para detener su implementación, Trump se ha lanzado en contra de ellos, llamándolos desde “pseudo jueces” hasta responsabilizándolos por cualquier incidente terrorista que pudiera suceder. Como si la aplicación de la ley y el ejercicio de sus facultades fuera una afrenta, Trump ha inaugurado un enfrentamiento público sin precedentes en Estados Unidos.

Afortunadamente, lo que este conflicto ha mostrado es lo que los padres fundadores habían previsto: la única manera de no tener un tirano es dándole a otros el poder para controlarlo y que éstos lo ejerzan. La diferencia entre las democracias de papel y las democracias verdaderas no sólo se ve en las elecciones, sino en la acción de sus instituciones. Las oposiciones políticas e institucionales no están ahí como adorno, sino para limitar al poder.

leonugo@yahoo.com.mx
Twitter:
@leonugo




 
 
 
 
fecha 13 de febrero de 2017 01:23
ultima modificacion Ultima modificación: 21:59
autor Por: Leonardo Núñez González
 
 
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