Diario La Razón
Sábado 27 de Mayo | 8:01 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
 
Pedro Sánchez Rodríguez Pedro Sánchez Rodríguez
 
Pedro Sánchez Rodríguez
 
Partidos Políticos: financiamiento y representación

Pedro Sánchez Rodríguez

 

Las propuestas para modificar la fórmula de asignación del financiamiento público a los partidos políticos, no es una idea nueva ahora y no la ha sido en los últimos 30 años. Su historia muestra que el sistema que ahora tenemos es una evolución de esta misma fórmula y de esquemas de financiamiento.

El financiamiento público a los partidos políticos inició en 1977 cuando se les consideró entidades de interés público. En 1977, la SEGOB asignaba las prerrogativas financieras y los tiempos en medios de comunicación de manera discrecional. Tiempo después se construyó la primera fórmula para asignar el financiamiento. Consideraba, el número de candidatos registrados en la campaña anterior, que multiplicado por un costo mínimo de campaña daba un total que se repartía de acuerdo al número de votos obtenidos y el número de diputados federales. De 1988 a 1996, se crearon tres rubros para dividir el financiamiento: actividades generales, específicas y de subrogación del legislador, además de que en 1992 la oposición accedió a tiempos en radio y televisión. En 1994, el total de financiamiento público federal ascendió a poco más de 201 millones de pesos, de los cuáles 49% eran para el PRI, 14.30% para el PAN y 10.20% para el PRD.

La reforma de 1996 fue un cambio importante. La fórmula multiplicaba el costo mínimo por curul (un monto determinado por el Consejo General del IFE que se ajustaba a la inflación), el número de diputados o senadores a elegir y, el número de partidos con representación en el Congreso. El resultado de esa fórmula, llamado de actividades ordinarias, era distribuido 70% de manera proporcional correspondiente con la última elección de diputados federales y 30% de manera igualitaria entre los partidos. En años electorales, los partidos recibían un monto –igual al de actividades ordinarias– para gastos de campaña. En 1997 el financiamiento público total ascendió a 2,111 millones de pesos: 42.25% fueron para el PRI, 24.97% para el PAN y 18.53% para el PRD.

En 2007, la fórmula ahora dependía del padrón electoral multiplicado por el 65% del salario mínimo. Se mantuvo la proporción 70-30, pero se redujo al 50% el monto para gasto de campaña. La reforma político-electoral de 2014 reguló y aumentó el financiamiento privado con la condición de que no debe superar al privado, además de que estableció topes a las aportaciones en efectivo y en especie de militantes y simpatizantes (estos últimos únicamente pueden aportar en años electorales). Para 2017, el financiamiento público federal se calculó con la misma fórmula y asciende a más de 4 mil millones de pesos: 25% son para el PRI, 19% para el PAN, 11.5% para el PRD y 9.7% para Morena. Es decir, los ajustes al modelo de ministración de recursos a los partidos han igualado sus prerrogativas y su competitividad electoral.

Las propuestas de modificación a la fórmula para que el padrón electoral sea sustituido por una especie de votación válida (total de votos, menos votos nulos, menos candidatos no registrados) y que sea multiplicado por el 65% de la UMA hechas por Pedro Kumamoto, Manuel Clouthier, Juan Romero Tenorio y Rodrigo Abdala Dartigues, Enrique Alfaro o Clemente Castañeda Hoeflich, entre otros, no solucionan el hecho de que los partidos políticos reciban miles de millones de pesos a nivel local y federal. Si se piensa en la inmoralidad del dinero que reciben los partidos, no importan las reducciones propuestas hasta ahora: en términos absolutos la suma que reciben los partidos seguiría siendo altísima. Pero en términos relativos, el financiamiento ha aumentado 85% en 21 años y en promedio representa el .14% del PEF. Eliminarlo no implica un ahorro sustantivo a la nación, ni sería un ejemplo icónico de austeridad. Además, como mencionaron los legisladores de 1996, el financiamiento público evita que los partidos sean rehenes de intereses dañinos para la democracia y el estado de derecho. Aunque la eficacia de esto es dudosa: sí, nuestros partidos todavía pueden estar peor.

La discusión está, creo, no en el monto que reciben actualmente los partidos políticos, sino en si deben recibir financiamiento público o no y en si los partidos merecen recibirlo. Las propuestas de modificar la fórmula , tienen más sentido aquí. No como medidas para reducir el financiamiento de los partidos, sino como formas de hacer que los partidos se interesen por estimular el voto de los ciudadanos como sucede en Chile, Colombia, El Salvador, Honduras, Paraguay o Uruguay.

Nadie puede evitar que el financiamiento privado legal e ilegal alimente las arcas de los partidos políticos, tanto para sus gastos ordinarios como para los de campaña. Nadie puede rastrear ese dinero. Pero las herramientas de fiscalización del INE, su capacidad sancionadora y el trabajo del Tribunal Electoral para resguardar el apego a la ley de las decisiones del Consejo General, están en continúo perfeccionamiento para que, por lo menos, el financiamiento público sea un activo imprescindible para los partidos políticos, sin el cual no pudieran competir. Si eso sucede, el desarrollo técnico y humano de los sistemas de fiscalización, en consonancia con nuevos esquemas que relacionen el financiamiento público con la votación efectiva y la participación electoral, pueden hacer que nuestros partidos nos representen. Pero si los partidos pudieran o pueden competir en este entorno institucional sin financiamiento público, la capacidad de los partidos mexicanos para representar algo más que opacos intereses económicos, estaría en duda.

Twitter: @hastaelPeter




 
 
 
 
fecha 3 de marzo de 2017 00:35
ultima modificacion Ultima modificación: 00:01
autor Por: Pedro Sánchez Rodríguez
 
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas El peso del Edoméx para el dieciocho 02:15
Notas Relacionadas Anti-política 00:24
Notas Relacionadas La caída del nuevo PRI 02:00
Notas Relacionadas La transparencia limitada 01:12
Notas Relacionadas Colaboracionismo nacional 01:33