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Armando Chaguaceda Armando Chaguaceda
 
Armando Chaguaceda
 
Contra esto y aquello

Armando Chaguaceda

 

Estalla un debate (http://www.diariodecuba.com/cuba/14...) sobre el racismo de cierta caricatura y las redes sociales amplifican —presas de la inmediatez y la pasión— las miserias que distinguen al debate público cubano. La invisibilización del otro y el menosprecio a su reclamo se posicionan como recursos afirmativos de la causa propia.

De un lado, gente que parece ignorar la represión política sistemática contra cubanas, reduciendo todo a maltrato doméstico o laboral; académicas evitan citar a sus pares de la isla ligados a movimientos opositores. Del otro, anticastristas que reducen la dominación a la política autoritaria; sin comprender que la lucha contra la opresión pasa por incorporar la raza y el género como luchas relevantes frente a la élite de machos blancos, viejos y armados que impera en la isla.

Quienes protestan hoy ante el racismo de una caricatura tienen tanta legitimidad como quienes lo hacen, domingo tras domingo, por los golpes que reciben opositoras negras, mestizas y blancas, en las calles cubanas. Porque el problema no es sólo una opresión que nos provoca más repulsa y escándalo que otra; sino cuando —estas y aquellas— sirven de plataforma a la selectividad calculada y silencio cómplice. La opción, creo, debería ser posicionarnos, parafraseando aquella obra de Unamuno, contra esto y aquello. Si vamos a repudiar cualquier forma de racismo —personal, social, estatal— lo único que pido es que tengamos simetría y coherencia en nuestras denuncias. Y si hago énfasis en la coherencia “condenatoria”, no es porque crea que para apoyar causas específicas tengamos siempre que hablar de otras. Yo mismo he sido solidario con periodistas, activistas y artistas que se reclaman  revolucionarios, aunque sus luchas discurran por carriles diferentes —y diferenciados— a la oposición. He denunciado la represión de Estado contra liberales y católicos que recelan y cuestionan a quienes hemos militado en las causas del socialismo. Apoyando a unos y otros, frente a la patada de ocasión, sin recordar la causa ajena y pendiente; sabiendo que a fin de cuentas el sistema —que castiga la diferencia— es el mismo.

Hago el énfasis en este llamado porque, por desgracia, el trasfondo de este debate es el de una sociedad tan machista y violenta como la cubana, tan precaria en los recursos jurídicos, sociales y culturales necesarios para la defensa de la gente pobre, desvalida, abusada. Una sociedad donde la violencia es tanto individual y “espontánea” —lo pongo entre comillas, claramente— como estatal y planificada. Donde la distancia entre el discurso justiciero y redentor de lo revolucionario va a años luz de la sobrevivencia, la simulación y la oclusión de las esperanzas de las mayorías trabajadoras.

Sirva de muestra, apenas un botón. Los textos e imágenes de este sitio web (https://visiondesdecuba.wordpress.c...) condensan descalificación política, misoginia y racismo en su campaña, planificada y sistemática, contra las opositoras cubanas. Espero que provoquen idéntico repudio en todos los que acompañan este debate. Ni más ni menos: el mismo.




 
 
 
 
fecha 6 de marzo de 2017 01:33
ultima modificacion Ultima modificación: 23:22
autor Por: Armando Chaguaceda
 
 
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