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Rodolfo Higareda Rodolfo Higareda
 
Rodolfo Higareda
 
La verdad histérica

Rodolfo Higareda

 

La verdad, el tiempo y la historia es un cuadro pintado por Francisco de Goya allá por 1812. En esta obra confluye la representación de la historia y de la verdad histórica. A esta última la representa desnuda, para simbolizar la ausencia absoluta de algo que pudiera cubrirla o trastocarla. Aun así sabemos que hay verdades que duelen, sobre todo aquellas que desvelan una falsedad o tiran ilusiones; y es por eso por lo que algunos tratan de ocultarlas.

Ahora que el Gobierno federal insistió en la OEA en sostener la hipótesis sobre lo ocurrido hace 30 meses en Iguala (una suposición hecha a partir de datos duros, producto de amplias investigaciones y confesiones de los asesinos materiales), a los autores de la narrativa que culpa al Estado por estos hechos no les queda otra más que mantenerse a pie juntillas en esa falsa línea discursiva. Y lo hacen de mala fe, sin ningún compromiso con la honestidad o la sinceridad.

Desde el momento en que desaparecieron los estudiantes de la escuela normal, y aprovechando la gran torpeza comunicativa y la falta de reflejos del Gobierno, la izquierda se dio a la tarea de utilizar para su beneficio esta tragedia. Y le ha resultado un gran negocio: por un lado logró desviar la atención sobre los responsables de haber llevado al poder municipal a los asesinos intelectuales y, por otro, creó un mito que explotará políticamente durante mucho tiempo.

Después de ver a López Obrador en Nueva York perder los estribos y gritarle a quien lo cuestionaba por ser padrino político y amigo de Ángel Aguirre y de los Abarca, bien se puede empezar a llamar a la narrativa de izquierda su “verdad histérica”. Como portador de ésta, tiene el descaro de inferir que el Ejército Mexicano tuvo algo qué ver con esos hechos, tratando de desviar la atención sobre lo que constituye su deuda personal para con la sociedad.

Lo que es una realidad, y no una creencia, es que el eterno candidato presidencial apadrinó tanto al expresidente municipal de Iguala como al exgobernador guerrerense. También es un hecho que es un auténtico diestro en el arte del engaño; como cuando gritó compló a los cuatro vientos, a pesar de que millones de mexicanos vimos por televisión a su mano derecha, René Bejarano, atando millones de pesos producto de chantajes y sobornos.

Esperemos que la verdad nos haga libres y no que ésta sea vencida en las elecciones del próximo año. Ya un populista pavimentó el camino a la Oficina Oval con base en mentiras y engaños; en parte porque muchos dieron por sentada la imposibilidad de que tantas personas pudieran caer en la trampa. Por ahora las encuestas indican que habrá que abrir los ojos a muchos en nuestro país si no queremos correr con la misma suerte.

Twitter: @RudyCoen




 
 
 
 
fecha 20 de marzo de 2017 00:34
ultima modificacion Ultima modificación: 22:51
autor Por: Rodolfo Higareda
 
 
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