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Javier Solórzano Zinser Javier Solórzano Zinser
 
Javier Solórzano Zinser
 
Culiacán y Apodaca

Javier Solórzano Zinser

 

La vida en los penales está definida por la ley del más fuerte, por la complicidad y el dinero y sobre todo por la impunidad. Ingresar a un penal significa una pesadilla, independientemente de que se sea culpable o no.

La vida en los penales se establece por las reglas escritas y particularmente por las no escritas. Quien ingresa debe aprender rápidamente a sobrevivir, debe saber que todo cuesta, incluyendo la dignidad.

Tener tanta gente en las cárceles es, como lo es también en EU, un fracaso del Estado. Quiere decir que no se ha logrado armonizar la vida en sociedad. Quiere decir también que no se ha logrado frenar a la delincuencia, la cual es producto de las formas de vida que tenemos.

No es algo ajeno o separado de la sociedad. Es una patología que se explica como parte de la vida que llevamos. Es algo que tiene qué ver con todos empezando por los gobiernos, federal y estatales.

Es una forma de vida a la cual no se le ha enfrentado con decisión y estrategias sólidas. De no ser por proyectos de organizaciones sociales o de especialistas no ha pasado nada. Más bien lo que ha sucedido es que la corrupción, la complicidad y la impunidad se han fortalecido.

Desde el Estado no hay quien haya cambiado el paradigma, lo que han hecho unos y otros es administrar el problema más que enfrentarlo. No todo depende de nuevas estrategias, el problema está también fuera de ellos, en donde la delincuencia y las autoridades llegan a ser uno mismo, como en infinidad de ocasiones sucede al interior de las propias cárceles.

¿Cómo explicarse los lamentables videos de un grupo de reos en la cárcel de Apodaca en los que se les ve desnudos en presuntas labores de limpieza? De manera absurda el gobierno de Nuevo León informó o quiso justificar, según se quiera ver, que sólo “fueron tres minutos”?

¿Cómo explicarse que cuatro reos, detenidos por sus nexos con cárteles de la droga, armen una bronca ficticia y en medio del caos se hayan fugado saliendo por la puerta central de un penal en Culiacán? En este caso se suma el agravante de que estaba por expedirse la extradición a EU de uno de ellos. La situación, conocida por todos, ¿no obligaba a que al interior del penal se estableciera un proceso de mayor seguridad interna del que por lo general se tiene?

Estos dos hechos no son excepcionales. Nos enteramos de ellos por la importancia que tienen, pero habrá que preguntarse de cuántas cosas no estamos enterados.

De estos hechos supimos porque uno se hizo viral y no había manera de ocultarlo, en tanto que el otro se debió a que se trata de personajes de alta peligrosidad pertenecientes al narcotráfico.

¿Qué pasa al interior de los penales del país? De alguna u otra manera se sabe cuál es la dinámica bajo la cual existen. Es probable que estén muy bien diagnosticados, lo que no ha sido ocasión de que cambien estructuralmente las cosas.

A todo esto sumemos una variable que desde hace tiempo padecen los custodios, la cual está en buena parte de los diagnósticos que se han hecho sobre los penales. Las presiones que reciben los dejan a la intemperie.

Los custodios están indefensos ante los reos, quienes utilizan todos sus poderes y relaciones externas para chantajearlos. Tienen identificados a sus familiares y en caso de no “colaborar” su vida y la de sus cercanos están en peligro real. Por la información que se tiene hasta ahora, ésta pudo ser una de las diversas causas de la impunidad en la fuga en Culiacán.

En lo general los penales no tienen ni pies ni cabeza. Viven bajo la ley de la selva, y para ir al lugar común quienes salen de ellos terminan peor de lo que entraron.

Es lamentable lo que sucedió en Apodaca y Culiacán, pero en el fondo nadie se debe decir sorprendido.

RESQUICIOS. Así nos lo dijeron el viernes: El reto es salir de los lugares comunes y preguntarse el por qué de este desgobierno en los penales, de este vacío: Miguel Sarre, profesor del ITAM.

solorzano52mx@yahoo.com.mx
Twitter:
@JavierSolorzano




 
 
 
 
fecha 20 de marzo de 2017 00:35
ultima modificacion Ultima modificación: 22:59
autor Por: Javier Solórzano Zinser
 
 
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