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Son los delfinarios… ¿o el Niño Verde?

Gerardo García

 

Pues en este asunto el tropezón con la misma piedra va por segunda ocasión. Si la letra con sangre entra, en esta ocasión la votación ni con amuletos avanza. Los delfines se convierten así en uno de los pocos temas públicos en el país que han conseguido romper en un par de ocasiones las sesiones legislativas.

Y tiene su razón.

De nueva cuenta se volvió a reventar el quorum en la Cámara de Diputados y no pudo aprobarse el dictamen que presentó el Partido Verde para prohibir la reproducción en cautiverio de delfines e inhibir la operación de los delfinarios en el país. Con sólo el apoyo del Partido Revolucionario Institucional, el Verde no consiguió el número de votos suficientes –requerían 215 y consiguieron 230- por lo que de nueva cuenta se decretó ayer que no había quorum en la sesión y se reventó la sesión. Los diputados del PRD, PAN, Morena, PT y Movimiento Ciudadano han rechazado la aprobación de esta iniciativa que, en efecto, terminaría con esta industria que le ha generado al país beneficios tangibles. Que, como le he escrito en entregas anteriores, no sólo debe vérsele como uno de los productos turísticos que le han generado una mejora en la competitividad turística del país o que genera empleos y derrama económica sino que cientos, miles de niños reciben terapias anualmente en el nado con estos cetáceos. Terapias que en su gran mayoría son donadas por las empresas que operan estos delfinarios.

El asunto sin embargo también tiene otro matiz. En buena medida el rechazo de las bancadas de los partidos políticos que mencioné líneas atrás no tiene que ver con la defensa de una industria o una práctica terapéutica o del cuidado y protección que reciben los delfines en cautiverio. En gran medida la negativa a aprobar el dictamen tiene que ver con un personaje: Jorge Emilio González Martínez. Es tal el rechazo al dirigente del Partido Verde, que no ha podido avanzar siquiera el debate que pudiera conciliar las visiones divergentes. El rechazo al Niño Verde es el fundamento del No, en lugar que pudiera ser, como debiera, producto del convencimiento de apoyar una industria que, lo han demostrado, no lastima a los cetáceos o genera un daño ambiental. Simplemente se trata de ir en contra de lo que el líder moral de los verdes quiere. Si es que en verdad eso es lo que él en verdad quiere.

Mantener la negativa a la aprobación de la iniciativa verde por el odio a Jorge Emilio González Martínez no es lo mejor. Se trata en efecto de que se legisle en pro de los cetáceos, que pueda operar una industria que demuestra ser profesional y los cuida de acuerdo a las mejores prácticas internacionales. Que esto suceda protegiendo en efecto a los animales en cautiverio y a los seres humanos que viven alrededor de éstos. Que el debate sea más razón que hígado. Que no sea simplemente por el rechazo a un personaje, más allá de sus defectos o cualidades.

jgg0868@gmail.com




 
 
 
 
fecha 21 de abril de 2017 01:58
ultima modificacion Ultima modificación: 22:10
autor Por: Gerardo García
 
 
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