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Anti-política

Pedro Sánchez Rodríguez

 

El próximo 7 de mayo Emmanuel Macron se enfrentará a la ultranacionalista Marine Le Pen en la segunda vuelta de las elecciones por el poder ejecutivo de Francia. Además de que el líder del movimiento “En Marcha!” resultó ganador en la primera ronda, superando por poco a Le Pen, fue noticia el hecho de que fueron derrotados los partidos más tradicionales del país galo. Si bien hay lecturas todavía resentidas por el fracaso de las encuestas en las elecciones de Estados Unidos, el referéndum por la salida del Reino Unido de la Unión Europa (Brexit) y el plebiscito en Colombia, muchas coinciden en que Macron será el nuevo presidente de Francia y que será un freno importante a la ola nacionalista que ha sacudido occidente.

Sin embargo, el efecto Trump no sólo es interesante y preocupante por su sesgo nacionalista, bravucón y racista, sino también porque es un personaje que tenía una carrera empresarial y no política. El partido republicano, en Estados Unidos, vio caer a sus candidatos con carrera en el partido frente al fenómeno de Donald Trump en las primarias. Ya en las elecciones presidenciales, una gran parte del electorado estadounidense, sin ser mayoría pero bien distribuido, le dio la espalda a un emblema de la élite política estadounidense como lo es Hillary Clinton para darle oportunidad a un empresario.

Algo similar sucede en Francia, el electorado francés decidió no darle su voto a los partidos que históricamente los han representado en el ejecutivo. Resta por ver los resultados de las elecciones en la Asamblea Nacional, pero es interesante observar la transformación de la política en Occidente. Se percibe una tendencia en la cual los nuevos políticos, por lo menos en el ejecutivo, no vienen de las filas partidistas sino de las cúpulas empresariales. El mismo Macron fue ejecutivo en una banca de inversión antes de convertirse en Ministro de Economía, Industria y Nuevas Tecnologías en el gobierno del actual presidente Francois Hollande y no cuenta con experiencia alguna gobernando.

Lo anterior, genera una nueva oportunidad de observar como los empresarios en el poder pueden darle una nueva visión a la forma en la que tradicionalmente se ha gobernado. Pero también genera preocupaciones: el manejo del gobierno requiere de un liderazgo estudiado y nutrido por la experiencia en la toma de decisiones que repercuten política, social, económica y electoralmente. Lo que es cierto, es que una parte importante del electorado de distintas economías desarrolladas han mostrado su repudio a la clase política, porque no han recibido los beneficios, ni las ventajas que perciben que su economía les podría ofrecer.

@hastaelPeter




 
 
 
 
fecha 5 de mayo de 2017 00:24
ultima modificacion Ultima modificación: 22:11
autor Por: Pedro Sánchez Rodríguez
 
 
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