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¿Cómo se hace política?

Raudel Ávila

 

Si usted abre las páginas de la autobiografía de Benjamin Franklin, estadista, científico, filósofo y genio, lo primero que salta a la vista es la dedicatoria. El libro está cariñosamente dirigido a su hijo, con la esperanza expresa de que obtenga algún provecho de las experiencias del padre.

En la tradición mexicana, salvo excepciones, las autobiografías de políticos guardan un propósito muy distinto. La Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, de Bernal Díaz del Castillo fue redactada con la finalidad de que la corona española le pagara lo que le debía a su autor. Las memorias de los gobernantes mexicanos se escriben para defender los logros de su gestión.

Los políticos mexicanos son renuentes a escribir de su experiencia pública con anécdotas personales. Eso constituye una pérdida para los historiadores, que se quedan sin la versión personal de los protagonistas, pero sobre todo, una pérdida para los servidores públicos que deseamos aprender de los errores y aciertos del pasado.

En este sentido, celebro la aparición del libro Cartas a un joven político, de Juan José Rodríguez Prats. Yo no comparto la militancia ni las adhesiones partidistas de Rodríguez Prats, pero me une a él una amistad que nos permite discutir con franqueza nuestras diferencias. A fin de cuentas, eso es la política, un diálogo entre diferentes. El político que se expone siempre a las mismas opiniones y a un solo punto de vista, no aprende nada. No es un político, sino un fanático. Mientras éste último busca destruir, el político intenta conciliar y construir. Encuentro siempre en la conversación de Rodríguez Prats una anécdota ilustrativa, una cita pertinente o una referencia histórica útil. Es la sustancia de la que está hecho su libro.

“Lo bueno, si breve, dos veces bueno”, escribió Gracián. Con 50 años de experiencia partidista, en los que convivió con tres Carlos (Madrazo, Hank y Castillo Peraza), Rodríguez Prats compartió en pocas páginas sus aprendizajes de una vida dedicada a la política.

Enriquecen a su libro variadas cuestiones éticas, ideológicas, bibliográficas y personales. Afortunadamente, no es un panfleto partidista, sino una invitación a las nuevas generaciones para involucrarse en la vida pública.

Rodríguez Prats dice en el libro que por su edad, él tiene un pasado más brillante que su futuro. Desde aquí manifiesto mi desacuerdo.

Carlos Madrazo decía que inspirar a los jóvenes era una forma de trascender en el ciclo biológico y pellizcar la inmortalidad. Con esta obra, prologada por Jesús Silva-Herzog Márquez, Rodríguez Prats alcanzará una posteridad más rica que la de cualquier cargo que haya ocupado. Vivirá muchos años en la memoria de sus lectores y permanecerá siempre en el corazón de sus amigos.

espaciolarazon3@gmail.com
Twitter:
@avila_raudel




 
 
 
 
fecha 12 de mayo de 2017 01:18
ultima modificacion Ultima modificación: 22:52
autor Por: Raudel Ávila
 
 
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