Diario La Razón
Viernes 28 de Julio | 12:10 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
 
Rodolfo Higareda Rodolfo Higareda
 
Rodolfo Higareda
 
Mexicanos del mañana

Rodolfo Higareda

 

Migrar a nuestro país no es nada fácil y si encima el que lo hace es pobre (como es el caso de la mayoría), los riesgos se incrementan exponencialmente. Además, si lo que se pretende es cruzar desde el sur para llegar a Estados Unidos, se debe primero sortear la extorsión de polleros coludidos con autoridades para después jugarse la vida al trepar a La Bestia, sortear a las pandillas tipo Maras que asaltan y violan en el camino, para finalmente evitar caer en la esclavitud de los cárteles del narcotráfico y los tratantes de blancas.

Y si, adicionalmente, el migrante resulta ser uno de esos 20 mil haitianos, cubanos o africanos que están varados en el país, tendrá el reto de superar la discriminación y los prejuicios de nuestra sociedad. Porque, a pesar de que somos un país basado en la migración, una tierra que fue conquistada por europeos y que después de ello vivió oleadas sucesivas de personas provenientes de todos los rincones del mundo, nuestra gente está programada para reachazar al que viene de fuera.

En algún momento pensé que la repulsión al fuereño podía deberse al efecto traumático de la conquista, pero después de 500 años creo que estos resentimientos los guardan cada vez menos personas. Pienso que el fenómeno de xenofobia que padecen algunos es algo más bien similar a lo que otras sociedades, como la norteamericana y muchas naciones europeas experimentan, producto de prejuicios y miedos enraizados en los sectores más ignorantes y menos progresistas de la población.

Lo que debemos entender es que el migrante es un ser humano distinto a la mayoría y que destaca por encima de muchos. Es alguien que, sin lugar a dudas posee un valor y una ambición singulares que le permitieron dejar atrás su tierra de origen en busca de algo mejor para sí o para su familia, con todos los riesgos y sentimientos que esto conlleva.

Muchos se sorprenderían al estudiar la economía de la migración y caerían en la cuenta de lo mucho que enriquecen estas personas a un país, con sus diferentes contribuciones, de acuerdo con la preparación académica y formación de cada individuo.

Pero al final, españoles, italianos, cubanos, argentinos, libaneses, chilenos, haitianos, salvadoreños y todos los migrantes vienen a trabajar y a abrazar a nuestra gente, historia y costumbres. Ellos no nos quitan, nos dan.

Revisemos, pues, nuestras políticas en la materia, rediseñémoslas de tal suerte que le abramos la puerta a los mexicanos del mañana. A esos que vienen aquí a dejar dinamismo económico, enseñanza, ciencia, cultura y diversidad.

Twitter: @RudyCoen




 
 
 
 
fecha 17 de mayo de 2017 01:32
ultima modificacion Ultima modificación: 19:52
autor Por: Rodolfo Higareda
 
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas Javidú ya vio la Luz 00:20
Notas Relacionadas Mejor máquina que cabús 00:38
Notas Relacionadas Simulación y elecciones 00:54
Notas Relacionadas La roca y la tormenta 01:00
Notas Relacionadas De Hamburgo a Caracas 00:22