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El fin de una forma de vida

Raudel Ávila

 

Hace un par de años, tuve el gusto de compartir unos mariscos con Rubén Cortés, director de este diario y amigo. Conversamos sobre política y literatura. Al salir del restaurante, fuimos a recorrer librerías. Hablamos de Márai, Zweig, Pasternak y otros escritores que padecieron el totalitarismo del siglo XX. Rubén, gran charlista, concluyó con una reflexión que no cesa de perseguirme.

“Algunos mexicanos no valoran las cosas. Escoger tu comida, opinar lo que quieras, ir a donde se te antoje, leer los libros que uno prefiera. Esto que acabamos de hacer tú y yo está prohibido en Cuba o Venezuela. La libertad puede esfumarse de un día para otro y así sucederá si gana López Obrador. Tú lo has leído en novelas y memorias. Yo lo he vivido. La izquierda mexicana defiende dictadores. No es un cambio de modelo económico, es el fin de una forma de vida.”

Rubén publicó este año un libro combativo, profundo y de notable belleza lírica. Los nómadas de la noche es, como diría Alfonso Reyes, “un centauro de los géneros.” A caballo entre el ensayo, las memorias y el reportaje, Cortés describe las andanzas de su familia en la Cuba revolucionaria. La separación de parientes, el encarcelamiento de disidentes, la carestía de alimentos, la intolerancia contra los homosexuales. Rubén no es el exiliado cubano que lucra con estereotipos bailando salsa. Su columna periodística es un análisis indispensable de la política mexicana. Su libro es diferente, esta vez comparte la intimidad de recuerdos personales. Contagia su dolor por una Isla y unos parientes que tuvo que abandonar a los 30 años para construir un porvenir fuera de su patria. Es muy fácil identificarse con el dolor de Rubén al saber que no podrá volver a ver a quienes ama, ni siquiera para enterrarlos. Están en otro país (el más cercano a su corazón) que no puede visitar.

Conmueve la anécdota de un pariente de Rubén que antes de morir solamente pedía volver a ver un árbol de su jardín. Jardín que perdió cuando el gobierno expropió su casa. Hace meses celebré el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Cuba. Rubén sonrió con desdén. “Obama fracasó. El sistema cubano no hizo ninguna concesión. Seguirá siendo una dictadura.” Triste pero profético.

Aclaración: En mi columna anterior escribí imprecisiones señaladas por el doctor Dudley Ankerson. Tony Blair sí aumentó la deuda pública, pero la disfrazó con asociaciones público-privadas. El laborismo no va a quedarse sin parlamentarios en la próxima elección, aunque reducirá sustancialmente su presencia. La propuesta de reinstaurar la cacería de zorros fue ocurrencia de Theresa May, pero avergüenza a muchos conservadores. Ofrezco una disculpa a lectores y mi agradecimiento al Dr. Ankerson.

espaciolarazon3@gmail.com
Twitter:
@avila_raudel




 
 
 
 
fecha 26 de mayo de 2017 02:02
ultima modificacion Ultima modificación: 22:43
autor Por: Raudel Ávila
 
 
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