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Una relación especial

Raudel Ávila

 

Una noche, a finales de 1918, en una elegante cena de Londres, el exitoso ministro de Municiones del Reino Unido, Winston Churchill, celebraba su victoria en la Primera Guerra Mundial. Hasta allá fue a felicitarlo un joven delegado extranjero, el subsecretario de Marina de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt. Churchill lo trató desdeñosamente, le pareció que Roosevelt era un desconocido sin futuro, procedente de una excolonia del gran imperio británico.

En 1941, un agobiado primer ministro Winston Churchill fue a pedir al gobierno de Estados Unidos que le ayudara a combatir a los nazis en la Segunda Guerra Mundial. El presidente de Estados Unidos era Franklin D. Roosevelt. “Usted no me recuerda, pero nos conocimos hace 23 años”, le dijo Roosevelt a un Churchill sorprendido y avergonzado. Roosevelt tuvo la grandeza de poner de lado el pasado y forjó la alianza atlántica entre Estados Unidos y el Reino Unido, conocida en ambos países como la “relación especial”. Vencieron a los nazis.

Gracias a la cooperación entre esos dos gigantes, el planeta conoció en la postguerra el orden internacional más pacífico y próspero de la historia: la democracia liberal. Hoy el mundo es otro. Manchester sufrió un monstruoso ataque terrorista recientemente. Sin mediar explicación, las agencias estadounidenses filtraron información confidencial de las investigaciones para encontrar a los terroristas. Los servicios de inteligencia del Reino Unido están comprensiblemente irritados. Financial Times filtró que ante el reclamo de Theresa May a Donald Trump, éste hizo bromas.

Andrew Moravcsik, profesor de Princeton y uno de los máximos expertos mundiales en relaciones internacionales, publicó un editorial en que argumenta que el maltrato de Trump a la OTAN, incluido Reino Unido, es peligroso para Estados Unidos. Es verdad que los miembros de la OTAN aportan menos dinero a defensa y armamento que Estados Unidos. No obstante, ellos aportan más a la ayuda para países en vías de desarrollo, reconstrucción de naciones en guerra y esfuerzos de paz en Ucrania para contener el imperialismo ruso. A diferencia de Trump, quien redujo el financiamiento para ayuda al exterior a menos de 1% del presupuesto estadounidense, otros países occidentales mantienen viva la idea de un capitalismo con rostro humano. Lástima que Trump ignore la historia de Churchill y Roosevelt. Aquellos a quienes agraviamos hoy pueden destruirnos o salvarnos mañana.

Dean Acheson, gran estadista y diplomático, uno de los arquitectos estadounidenses del sistema internacional de la posguerra, tituló su bellísimo libro de memorias Presente en la creación, por su participación en el nacimiento de un mundo nuevo. En su número más reciente, la revista Foreign Affairs está consagrada al análisis de la política exterior de Trump. El título en la portada dice todo: Presentes en la destrucción.

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Twitter:
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fecha 2 de junio de 2017 02:15
ultima modificacion Ultima modificación: 02:10
autor Por: Raudel Ávila
 
 
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