Diario La Razón
Sábado 24 de Junio | 3:50 pm
Facebook Twitter RSS Youtube
 
 
Raudel Ávila Raudel Ávila
 
Raudel Ávila
 
Maestro de maestros

Raudel Ávila

 

Lo conocí una mañana de 2004, rodeado de un aura mitológica por su cultura enciclopédica. Uno de esos hombres de tantas lecturas, que huelen a libro e imponen respeto con su sola presencia. Refugiado de la guerra civil española, apoyado en su legendario bastón, de riguroso traje y corbata, Rafael Segovia me extendió la mano para saludar cuando entré a su cubículo.

En la pared colgaba una imagen enorme de Voltaire. En su mesa estaban dispersos ejemplares de periódicos europeos y estadounidenses. “Disculpe el desorden, estoy preparando mi artículo semanal, ¿quiere un té?”.

Rafael Segovia, profesor emérito del Colegio de México, fue pionero en estudiar las relaciones internacionales y fundador de la licenciatura en administración pública. Formado en Francia junto a figuras como Raymond Aron, Maurice Duverger, Michelle Vovelle o Marc Ferro, y autor de un libro fundamental La politización del niño mexicano. Cosío Villegas lo menciona en sus memorias como una de las grandes promesas intelectuales de México.

Entre sus discípulos del Colegio de México, Segovia formó a gobernadores como Otto Granados y alcaldes como Marcelo Ebrard; secretarios de Estado como Rosario Green y Patricia Espinosa; intelectuales como Héctor Aguilar Camín y Enrique Krauze; académicos como Soledad Loaeza, Luis Medina, Fernando Escalante, Carlos Elizondo y Blanca Heredia.

Segovia fue profesor invitado varias veces en la Universidad de Oxford y en el Instituto de Estudios Políticos de Paris. Su nombre me abrió puertas cuando llegué a Inglaterra para continuar mis estudios. “¿Fuiste alumno de Rafael Segovia?”, me preguntó sonriente el doctor Dudley Ankerson.

Segovia fue consejero áulico de varios secretarios de Estado, entre ellos Jesús Reyes Heroles, a quien asesoró con la reforma política. Escribía artículos periodísticos imprescindibles. Recuerdo un editorial donde decía que a él le sorprendía mucho leer sobre crimen organizado, pues no sabía que en México hubiera algo organizado. Otro donde criticaba que Martha Sahagún usaba abrigos de piel… pero de contribuyente.

Nunca dejó de corregirme. En una ocasión me interpeló: “¿Recuerda el nombre del secretario particular del Presidente López Mateos?”. “Discúlpeme, yo no había nacido, no sé.” Su gesto de disgusto se acentuó: “Yo no había nacido en época de Carlo Magno, y sin embargo, sé quién fue. ¿Cómo logró usted entrar a esta institución?”.

Al final de la guerra franco-prusiana, cuando los ejércitos de Alemania lograron aplastar a Francia, un periodista solicitó sus impresiones al canciller Bismarck. ¿Cómo había logrado una nación recientemente unificada semejante éxito contra el imperio francés? ¿Cuál fue la estrategia militar? “Es una victoria de nuestros maestros de primaria”, contestó imperturbable el estadista. La anécdota me la contó el profe Segovia y me recuerda la secreta, pero importante contribución de profesores como él a la vida pública mexicana. Ayer cumplió 89 años.

espaciolarazon3@gmail.com
Twitter:
@avila_raudel




 
 
 
 
fecha 16 de junio de 2017 01:06
ultima modificacion Ultima modificación: 22:34
autor Por: Raudel Ávila
 
 
Todo sobre este tema
Noticias relacionadas
 
Noticias relacionadas Noticias relacionadas
Notas Relacionadas Carisma y reforma 01:51
Notas Relacionadas ¿Sorpresas? 00:34
Notas Relacionadas Geopolítica en el Estado de México 01:34
Notas Relacionadas Una relación especial 02:15
Notas Relacionadas El fin de una forma de vida 02:02