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La política de drogas mexicana en Uruguay

Leonardo Núñez González

 

Allá por los tiempos del general Lázaro Cárdenas, el 17 de febrero de 1940 para ser precisos, el Estado mexicano decidió legalizar las drogas y, además, hacer que el gobierno fuera el único capaz de distribuirlas.

La estrategia buscaba descriminalizar a las personas adictas y, de paso, sacar del mercado a los traficantes al ofrecer mejores precios, calidad y la seguridad de no estar cometiendo un delito. La fiesta nos duró muy poco porque el 7 de junio de ese mismo año Cárdenas tuvo que dar marcha atrás después de que Estados Unidos presionó y llegó al extremo de detener la exportación de muchos fármacos a nuestro país.

Desde ese momento comenzó a vislumbrarse la política que Estados Unidos impulsaría con fiereza por varias décadas: la guerra contra las drogas. Las drogas se convirtieron en un enemigo público cuya erradicación no merecía escatimar en recursos y las consecuencias, a la vuelta de los años, las conocemos muy bien: miles de muertos, violencia generalizada, fortunas que corrompen y carcomen nuestro raquítico Estado de derecho, entre muchas otras. El resultado de la guerra claramente fue una derrota, tal vez porque ni siquiera debió haber comenzado.

En 1996 el cambio comenzó desde el interior de las propias entidades de Estados Unidos, cuando California legalizó la mariguana para fines terapéuticos. Actualmente 29 estados tienen la misma política. El siguiente paso llevó a la legalización de la mariguana para fines recreativos en 8 estados: Alaska, California, Colorado, Oregon, Massachusetts, Maine, Nevada y Washington. Con este cambio de paradigma, mantener el argumento de la lucha frontal contra las drogas, al menos con lo referente a la mariguana en primera instancia, comienza a ser complicado.

En Estados Unidos la venta de mariguana está aportando impuestos en lugar de muertos; por ejemplo, solamente en el estado de Colorado se recaudaron 198.5 millones de dólares de impuestos a esta droga durante 2016.

Viendo este nuevo escenario, desde el sur del continente llega una nueva acción revolucionaria que, curiosamente, recupera la experiencia que tuvimos en México hace casi 8 décadas: en Uruguay el Estado pondrá en marcha en las siguientes dos semanas un esquema en el que la mariguana estará a la venta en las farmacias y, por si fuera poco, el propio gobierno será el encargado de toda la cadena de producción. Es decir, el Estado uruguayo será el primero que plantará, cosechará, distribuirá y venderá mariguana a los ciudadanos que deseen consumirla. Para poder adquirirla, bastará acudir a la farmacia e introducir la huella digital en un sistema que garantiza el anonimato del comprador y que sólo permitirá la venta de 10 gramos a la semana.

El consumo de drogas es una decisión exclusivamente personal en la que el Estado no debería tener injerencia para prohibirla a sus ciudadanos mayores de edad. En México hace muchos años dimos un paso que tuvimos que retroceder y nos llevó al abismo. Sin embargo, el contexto comienza a cambiar y el paso que ya se ha dado con el uso terapéutico de la mariguana debe seguir con la nueva situación mundial.

leonugo@yahoo.com.mx
Twitter:
@leonugo




 
 
 
 
fecha 3 de julio de 2017 00:03
ultima modificacion Ultima modificación: 21:54
autor Por: Leonardo Núñez González
 
 
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