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Gravitas en el G-20

Raudel Ávila

 

Potsdam, Alemania, es una población preciosa, sede de un acontecimiento capital en la historia de la humanidad. Ahí se encuentra el castillo de Cecilienhof, en cuya imponente sala de conferencias, las potencias vencedoras discutieron los términos de paz de la Segunda Guerra Mundial.

En el castillo, el turista puede conocer las recámaras privadas del presidente Truman, Winston Churchill y Stalin, cada una impregnada de la personalidad de su ocupante y representativa de su país. La de Churchill, una biblioteca deslumbrante. Stalin, una humilde cama para el líder del comunismo mundial. La de Truman, una sencilla habitación semejante a las de los hoteles de carretera estadounidenses. Es como si los personajes siguieran ahí. Esa sensación se llama gravitas.

Gravitas es una antigua virtud romana asignada a los hombres de Estado, que denotaba un elevado sentido de la dignidad, profundidad, cultura, conocimiento histórico y prestancia. Según los romanos, un hombre de poder sin gravitas no merecía respeto. Podía ser un dirigente, pero nunca un estadista. Hoy empieza la cumbre del G-20 en Hamburgo y da pena considerar algunos de los líderes que la protagonizan.

A la cabeza de ellos, Donald Trump, quien el fin de semana difundió un video donde golpea a un personaje cuya cabeza tiene el logotipo de CNN. De parte de Rusia, Vladimir Putin, quien presumió que las rusas son las mejores prostitutas del mundo. Xi Jinping representará a China, un país que desea encabezar la causa de la libertad comercial pero prohíbe la libertad política y los partidos de oposición. Turquía lleva a Recep Tayyip Erdogan, un gobernante que despidió a 130 mil funcionarios públicos y encarceló a 45 mil ciudadanos acusándolos de “complot”. Macron de Francia, se jacta frívolamente en Twitter de que practica tenis, futbol, ciclismo y boxea, pero nunca dice a qué hora gobierna. La vocación internacional de Theresa May (Reino Unido) pasará a la historia por su frase de que los ciudadanos del mundo no son de ninguna parte.

Donald Trump ya amenazó con una guerra comercial a los alemanes si no se reduce el déficit que Estados Unidos tiene con ellos. Las discrepancias con Trump “son obvias” y las discusiones “serán difíciles”, aseguró Merkel en un discurso ante el Parlamento alemán la semana pasada. No habrá mucha gravitas en el evento. El Financial Times, pasmado ante las personalidades que desfilarán en la cumbre, publicó sus perfiles. Para contrastar el de Ángela Merkel con el resto de sus colegas, empieza diciendo “no tiene problemas mentales”. Entre tan distinguida concurrencia, un individuo cuerdo es anomalía. Son los líderes mundiales con quienes lidiará el próximo presidente de México, a elegirse en 2018. Veo listas larguísimas de precandidatos, ¿alguno ha hecho planes para tratar con sus colegas del G-20?

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Twitter:
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fecha 7 de julio de 2017 01:24
ultima modificacion Ultima modificación: 21:56
autor Por: Raudel Ávila
 
 
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