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Rubén Cortés Rubén Cortés
 
Rubén Cortés
 
Encuesta millennial y el azul celeste  

Rubén Cortés

 

Los nacidos entre 1982 y 2004 serán más del 70 por ciento de la fuerza laboral mundial en ocho años. En 2025 tendrán las riendas del futuro de la humanidad. Pero sus principales metas son ser ricos o famosos. Creen que el mundo les debe dos pesos, y que no se los ha pagado.

Es la generación del milenio y una encuesta que difundió el doctor Juan Ramón de la Fuente en el noticiero de Fórmula con Joaquín López-Dóriga, la muestra atormentada con el éxito o el fracaso, como ninguna camada anterior en la historia del mundo.

En el estudio, la Universidad de Harvard preguntó “¿cuál es su meta en la vida?”: 80 por ciento respondió “ser rico” y el resto “ser famoso”. Otra medición indicó que esto se debe a la presión de las redes sociales: los chicos se comparan con el éxito virtual y eso los hace sentirse insatisfechos siempre.

Un estudio de la empresa Deloitte, de Nueva York, dice que esos sueños de riqueza y fama no se ajustan a su desapego por el trabajo estable y duradero en una misma empresa, ni con horarios fijos: la medición los retrata como personas narcisistas y consentidas.

Pero es natural que lo sean: son resultado del avance que trajo al planeta el gran salto de la democracia, tras la caída del Muro de Berlín y la globalización de la economía: nacieron en la prosperidad, con una libertad política, económica y social infinitamente superior a la de sus padres.

El rápido incremento del nivel de vida que provocó la globalización en la mayoría de los países, hizo perder terreno a la descripción darwinista del mundo, acerca de la supervivencia de los aptos y los fuertes. El esfuerzo, el trabajo, se han subvalorado como motores del crecimiento humano.

La expansión de la clase media propicia en la generación del milenio mayor facilidad para tener equipos electrónicos, viajar por tierra y en avión, comprar productos materiales: ya está en desuso aquella expresión del “trabajo duro”, como sentencia torturante para lograr ser algo en la vida.

De la Fuente se lo explicó a López-Dóriga: “La generación del milenio está más conectada que cualquiera anterior, sus oportunidades para comparar niveles de éxito son omnipresentes y el crecimiento de las empresas de tecnología posibilita que gane dinero fácilmente”.

Pero sobre todo son jóvenes que viven con dos problemas para enloquecer:

Uno es que, mientras sus padres aceptaban un trabajo que les diera de comer, ellos quieren un trabajo… que les guste.

El otro es que viven entre lo viejo que no acaba de morir (como los libros y los periódicos) y lo nuevo, que no acaba de nacer…

Que es vivir bien, sin trabajar mucho.

Twitter: @ruben_cortes




 
 
 
 
fecha 13 de julio de 2017 00:55
ultima modificacion Ultima modificación: 00:50
autor Por: Rubén Cortés
 
 
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