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Leonardo Núñez González Leonardo Núñez González
 
Leonardo Núñez González
 
La República NO Bolivariana de Venezuela

Leonardo Núñez González

 

Cada vez que vemos un evento oficial del chavismo en Venezuela, la imagen de Simón Bolívar aparece en el fondo, como un padre protector del cual se deriva la legitimidad del régimen chavista actual.

La alusión se ha llevado al extremo de cambiar el nombre nacional para ser conocida como la República Bolivariana de Venezuela.

Esta apropiación del símbolo bolivariano no deja de parecerme extraña cuando uno revisa el pensamiento político de Simón Bolívar. El Libertador, título que ganó después de ser uno de los personajes principales para la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y Venezuela, no sólo era un líder militar, sino un pensador político extremadamente ilustrado y, además, con ideas y propuestas propias. En Bolívar convivían dos fuertes corrientes de pensamiento: el liberalismo y el republicanismo.

Bolívar fue un constructor de naciones y un ferviente creyente de que una Constitución debía ser una combinación de instituciones que permitieran crear un régimen estable y con sólidas capacidades, a la vez que permitiera la libertad de los individuos. En su discurso al Congreso de Angostura en 1819, por ejemplo, Bolívar expresó:

“Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo, de donde se originan la usurpación y la tiranía”. No sólo pensaría en la necesidad de limitar la tiranía de los gobernantes mediante leyes, sino también en la creación de instituciones típicamente republicanas y liberales que se equilibraran entre sí. En el mismo discurso expresaba: “Yo os recomiendo esta Constitución popular, la división y el equilibrio de los poderes, la libertad civil, de como la más digna de servir de modelo a cuantos aspiran al goce de los derechos del hombre y a toda la felicidad política que es compatible con nuestra frágil naturaleza”. Finalmente, la noción de estabilidad se basaba en un principio eminentemente republicano: “Para formar un gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales: moderar la voluntad general, y limitar la autoridad pública”.

Simón Bolívar sirve como fundamento para el chavismo y los rituales de Nicolás Maduro porque, en trabajos posteriores, pensó en las bondades de una presidencia vitalicia; sin embargo, incluso en este diseño Bolívar creía que el presidente debía fungir como un centro, pero sin demasiados poderes: “En él (en este punto fijo representado por la presidencia vitalicia) estriba todo nuestro orden, sin tener en esto acción. Se le ha cortado la cabeza para que nadie tema sus intenciones, y se le han ligado las manos para que a nadie dañe”.

Bolívar creía en la necesidad de una autoridad fuerte, pero siempre contrapesada para evitar la tiranía despótica. Hoy el nombre de Bolívar es usado impunemente como referente del chavismo; sin embargo, bien valdría la pena que rescatemos la complejidad de las ideas bolivarianas y recordemos que las farsas democráticas que se viven con la Asamblea Constituyente electa ayer y otras pulsiones tiránicas de Maduro no hacen más que traicionar al propio Bolívar que dicen representar.

leonugo@yahoo.com.mx
Twitter:
@leonugo




 
 
 
 
fecha 31 de julio de 2017 07:39
ultima modificacion Ultima modificación: 22:09
autor Por: Leonardo Núñez González
 
 
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