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El Pensil Americano

Obdulio Ávila

 

Las Pensiles son un conjunto de colonias en el norte de la delegación Miguel Hidalgo que deben su nombre al Pensil Mexicano; así, con “s”, no “c”’, en virtud de que pencil es la palabra en inglés para lápiz. Y pensil, proveniente del latín pensilis, que significa colgante; es, conforme a la definición del diccionario de la lengua de española, un jardín delicioso.

El Pensil Mexicano, ubicado en el número 80 de la calle Lago Chiem, colonia Reforma Pensil, es hoy una flor marchita, en plena agonía. Sólo el pasado rescata su gloria virreinal y de las primeras décadas del México independiente.

Ese jardín delicioso fue el primero declarado monumento nacional en la Ciudad de México. El inmueble, de 1776, era una quinta con huerta; hoy reminiscencia de esos espacios de recreo de la época colonial.

El Pensil estaba ubicado en el antiguo barrio de Santa María Magdalena Tolman —en náhuatl lugar donde hay tule— todavía conserva algunos elementos arquitectónicos novohispanos, era parte de la Villa de Tacuba, en náhuatl Tlacopan, lugar sobre jaras, un barrio predominantemente indígena dedicado al cultivo de la tierra, que vio la proliferación de fincas y casas de recreo.

El Pensil Americano, como originalmente estaba labrado su nombre en la portada, cambió su nombre a Pensil Mexicano durante la intervención estadounidense de 1847; pretendía trasladar a sus visitantes a una especie de paraíso exquisito. Quizás el primer paso para su recuperación sea recobrar su nombre original, que aludía al continente, y fue previo a que Estados Unidos ocupara el gentilicio sólo para sus nacionales.

El Pensil fue casa de recreo, residencia virreinal, presunta casona del II Imperio, propiedad de un embajador alemán y actualmente monumento histórico abandonado que reclama una intervención profunda.

El antiguo edén, antaño jardín delicioso, es propiedad privada que sufre la presión inmobiliaria en sus terrenos adyacentes y ha sido objeto de propuestas de expropiación, compra o solicitudes de donación, y también de clausuras administrativas para impedir que se consume un daño irreparable.

La intervención para su ingreso al dominio público y restauración, no es posible que la realice un órgano desconcentrado de la administración pública centralizada, como es una delegación. Por su significado histórico, arquitectónico y artístico es tarea del gobierno federal y del de la CDMX.

La obtención de este espacio como bien público abonaría a la cohesión social de los habitantes de las Pensiles y Tacuba, generando un mayor sentido de pertenencia.

La adquisición, por cualquier instrumento jurídico, de ese espacio para el uso público produciría una enorme utilidad social en una zona que padece la elitización o gentrificación de algunas de sus colonias que forman el polígono del plan maestro de las Granadas.

Las letras de la ópera Goyescas de Granados deben guiarnos para que el Pensil sea bien público y no privado: “porque es vuestro perfume, flores de pensil, tan sutil, que embragáis por do vais”.

oam974@gmail.com
Twitter:
@ObdulioA




 
 
 
 
fecha 7 de agosto de 2017 01:00
ultima modificacion Ultima modificación: 21:07
autor Por: Obdulio Ávila
 
 
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