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Ciclistas militantes

Gil Gamés

 

Gamés subió el telón de la semana y en el escenario aparecieron ciclistas desnudos, otros semidesnudos, unos más con el cuerpo pintado. Todos montados en el sillín de sus bicicletas rodaban por avenida Reforma rumbo al centro de la ciudad: ¡Abajo la ropa y arriba la bici! La Sexta Marcha Mundial Ciclista al Desnudo trascurrió sin contratiempos. Lo que nos faltaba, unos ciclistas militantes. Los desnudos protestan en contra de los automovilistas a quienes consideran unos seres despreciables que los amenazan. Una mujer desnuda de no malos bigotes afirmó que así se sentía ante el tránsito de los coches: desnuda. Luego luego el melodrama: vamos desnudos por el mundo y nadie nos comprende. Ña. Gil se acordó del viejo chiste: lo que más me gusta de tu cara son tus pechos.

Gamés no quiere asustar a los ciclistas, pero la radiación solar del sábado fue tan intensa que harían bien en pedirle cita a un dermatólogo. Yolo, un militante sobre ruedas quiso declarar que “no hay una cultura de respeto, nos avientan el coche o el microbús, una manera de que nos vean es saliendo desnudos”. Tiene razón Yolo, el desnudo todavía llama la atención en algunas zonas del planeta. El ciclista David Martínez explicó con gran profundidad: “El objetivo es promover este medio de transporte en la ciudad y exigir respeto de los automovilistas y los peatones”. Gil todavía no ha visto a un ciclista arrollado por un peatón, pero no estaría nada mal: ¿qué te pasó Yolo?, te ves muy golpeado. Me atropelló un peatón que venía a exceso de velocidad, los peatones no nos respetan a nosotros los ciclistas.

Gamés se pregunta entonces si los ciclistas deben respetar o no las señales de tránsito y también, desde luego, a los coches y a los peatones. Si no es así, Gil pensará que al menos estos combativos 500 ciclistas se consideran por encima de las leyes por el solo hecho de ser ciclistas. El Jefe de Gobierno de la ciudad ha impulsado el uso de la bicicleta. En calles y camellones ha puesto algo así como embarcaderos de bicicletas donde los ciclistas se llevan una bicicleta mediante un pago. Y a jugarse la vida.

Nadie se lo ha contado a Gilga, él lo ha visto con propios ojos en la colonia Condesa. Si los automovilistas no respetan al ciclista, el ciclista no respeta nada. Para empezar, no usan casco estos ciudadanos que pretenden concientizar a la sociedad de los beneficios del uso de la bicicleta. Pero eso es lo de menos, subidos en su bici se convierten en unos trogloditas, cavernarios de la urbe. Gamés enumera aquí las infracciones que comete el 90% de los ciclistas: 1. Circulan en sentido contrario cuando les da la gana y se molestan muchísimo si alguien se los hace ver con una frase crítica, esto da lugar a mentadas e intercambios de palabras ofensivas. 2. No se detienen ante el semáforo en luz roja, se pasan entre los coches y se indignan si les llaman la atención con el claxon, esto da lugar a mentadas e intercambios de palabras ofensivas. 3. Circulan por las banquetas cuando lo consideran necesario, es decir cuando les da su regalada gana y se indignan si alguien se atreve al apóstrofe, esto da lugar a mentadas e intercambios de palabras ofensivas.

Gil imagina la cachaza con que el ciclista dice al llegar a su casa: nadie nos respeta, qué incivilidad, qué salvajismo. Puestas así las cosas, Gamés revela en esta página del fondo que se comprará un triciclo y desde este momento exige todo el respeto de los ciclistas. Todo el respeto, no sólo un poco.

La frase de Bakunin iba a todo meter en un patín del diablo, cuando fue arrollada por un ciclista espetó: “Soy libre sólo en la medida en que reconozco y respeto la libertad de todos los hombres que me rodean”.

Gil s’en va

gil.games@razon.com.mx




 
 
 
 
fecha 13 de junio de 2011 01:57
ultima modificacion Ultima modificación: 22:16
autor Por: Gil Gamés
 
 
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